Por Constanza Suárez
5 septiembre, 2019

Uno de los gatitos tenía las patas traseras torcidas. Su hermano pasaba momentos difíciles, pero estuvo a su lado toda su recuperación.

Carol, una voluntaria de la Sociedad Protectora de Animales de Valdosta, en Georgia, Estados Unidos, fue contactada para ayudar a dos pequeños gatos que necesitaban desesperadamente un rescate. 

Alguien encontró cuatro gatitos abandonados en su patio y esperó a ver si la madre regresaba, pero eso nunca sucedió. Dos de los animales perdieron la pelea a pesar de los mejores esfuerzos por cuidarlos. 

En su desesperación por salvar al par que quedaba, los llevó hasta Carol, según ella contó a Love Meow. 

Instagram/@thekittennanny

Los gatitos, llamados Ross y Monica -como los icónicos personajes de Friends-, nacieron de forma prematura, por lo que eran muchísimo más pequeños que el promedio. Estaban cubiertos de pulgas y picaduras de hormigas en sus vientres y piernas. Uno de ellos tenía las patas traseras torcidas. 

«Mónica nació con una contractura del tendón flexural, lo que hizo que sus patas traseras se doblaran y giraran hacia atrás. Cuando comencé a cuidarlas, también comencé la fisioterapia con sus piernas», contó Carol al portal. 

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«No estábamos seguros de si alguna vez podría caminar correctamente, pero quería darle la mejor oportunidad posible», agregó. 

Carol comenzó a masajear y estirar las piernas de Mónica diariamente con la esperanza de corregir esta deformidad. Unas semanas después, la pequeña estaba acostumbrada a caminar a pesar de su defecto de nacimiento.

Su hermano Ross siempre estaba cerca. Después de cada sesión de fisioterapia, se acurrucaban juntos y se dormían. Mónica aprendió a adaptarse y caminar casi tan hábilmente como su hermano. Los dos hermanos nunca están lejos el uno del otro y comparten un vínculo adorable.

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Después de seis semanas de fisioterapia, férulas y la ayuda de su equipo veterinario, la gatita sorprendió a todos con su increíble progreso y ahora puede caminar, correr y trepar con sus cuatro patas como cualquier otro gatito.

«Nunca supieron que nacieron de otra manera. Ella y Ross ahora son gatitos sanos y felices», dijo Carol.

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