Por Romina Bevilacqua
15 enero, 2016

Para una de las investigaciones premiadas, un hombre dejó que una abeja lo picara 3 veces en su miembro…

Estos son los premios que primero te hacen reír, y luego pensar. Fueron fundados por Marc Abrahams, el editor de la revista dedicada a la ciencia más absurda, Annals of Improbable Research y cada año se celebran en la Universidad de Harvard generando carcajadas entre los científicos presentes. Y es que algunas de estas investigaciones son tan absurdas, que cuesta trabajo imaginar por qué alguien “perdería” su tiempo investigando algo semejante.

Al igual que los Nobel, los IG Nobel se dividen en categorías como Medicina, Matemáticas, Biología, etc. Y aquí destacamos algunos de los estudios más ridículos que se han llevado los premios en el último tiempo.

1. El hombre que se dejó picar 3 veces en sus partes nobles

Así como lo oyes. Michael Smith, estudiante de postgrado de la Universidad de Cornell, decidió profundizar aún más en su estudio acerca del comportamiento y evolución de las abejas, esta vez con su propio cuerpo. Todo comenzó cuando una abeja lo pilló desprevenido al colarse por sus pantalones cortos y lo picó en los testículos. Eso fue suficiente para inspirarlo en su nuevo proyecto: estudiar en qué lugar del cuerpo duele más una picadura de abeja. Así, y tomando como referencia el dolor de una picadura en el antebrazo, se sometió a administrarse 5 picotazos de abeja diarios durante 38 días en lugares de sensibilidad muy distinta (los que ves en la imagen de portada). Y determinó que los puntos más dolorosos fueron el tallo del pene (con un dolor de 7,3/10), el labio superior (con un dolor rankeado en 8,7/10) y la aleta de la nariz (9/10).


2. ¿Cómo reaccionan los renos ante personas (mal) disfrazadas de osos?

4b019c7d9e6bc4e71b8ca42428d790fd
Fuente

Sabían que los renos temían a los osos polares y sabían que también temían a la presencia humana. Así que este equipo de noruegos de la Universidad de Oslo quiso ver cómo reaccionaría un reno ante un ser humano disfrazado de oso polar. Finalmente terminaron ganando el Premio IG Nobel no sólo por lo ridículo de su enunciado, sino por el pésimo disfraz de oso polar que utilizaron. Francamente, incluso yo me habría asustado si me encuentro con esa cosa blanca que parece cualquier cosa menos un oso polar, merodeando cerca de mi hogar.


3. Sexo = menos reacciones alérgicas

Start your morning with these #lovers from #egonschiele

A photo posted by Coley Jackson (@coleymakesart) on

Algunos pensarían que estos investigadores japoneses sólo buscaban una excusa para tener más sexo… pues bien, la encontraron. Su investigación comprobó que las relaciones sexuales en pacientes alérgicos, redujeron significativamente las erupciones cutáneas o reacciones alérgicas en la piel frente a los ácaros domésticos o del polvo y el polen del cedro japonés.


4. Si le pones un palo en la cola a una gallina, camina como un T-Rex

El Ig Nobel deBiología en 2015 fue para los chilenos que descubrieron que si le pones un palo en la cola a una gallina, anda como lo hacían los dinosaurios. Pero esto continúa, uno de los científicos detrás del estudio es Bruno Grossi (37), el único especialista en biomecánica animal en Chile, y lleva estudiando a los pollos dinosaurios durante… ¡12 años!


5. Cuánto tardan en orinar los mamíferos

El premio Ig Nobel de Física en 2015 fue para científicos de EE.UU y Taiwán por su estudio acerca de la duración de la micción en diferentes mamíferos. Ellos descubrieron que, sin importar su tamaño, todos los mamíferos del zoo de Atlanta mayores de tres kilos de peso tardan en orinar 21 segundos, con un margen de 13 segundos arriba o abajo. “Este estudio”, aseguran, “puede ayudar a diagnosticar problemas urinarios en los animales, así como inspirar el diseño de sistemas hidrodinámicos escalables basados en los de la naturaleza”.


6. Pagos extra a los policías, si se niegan a aceptar sobornos

Sí, es tan absurdo como suena y es real. La Policía Metropolitana de Bangkok se llevó el Ig Nobel de Economía por ofrecer, según numerosos informes, pagas de dinero extra a los policías si estos se niegan a aceptar sobornos.


7. Uso de las heces de bebé para curar embutidos

1411747108_331951_1412101656_sumario_normal

Una pareja de mujeres españolas del IRTA catalán, descubrió que se pueden utilizar las bacterias de las heces de bebés para curar (conservar y sazonar) fuets, una especie de embutido catalán. Y sí… lo comieron.

 


8. Tiras de bacon para detener hemorragias nasales

Pork bellies soon to be bacon #whitebrickkitchen #torontofood #thewhitebrickkitchen #foodto #bacon #porkbelly

A photo posted by The White Brick Kitchen (@thewhitebrickkitchen) on

En 2014 el premio IG Nobel de Medicina lo recibieron los investigadores que reconocieron la efectividad del uso de tiras de bacon para parar las hemorragias nasales incontrolables. Pos circunstancias especiales, utilizaron tiras de tocino o bacon en un niño con hemorragia nasal para detener la sangre y descubrieron que el paciente tuvo un cese completo de la hemorragia nasal dentro de las 24 horas, y fue dado de alta dentro de las 72 horas después del tratamiento. Esto sin secuelas.


9. La fricción que se produce entre el zapato, una banana y el suelo cuando pisamos esta fruta

人生路上總係有好多蕉皮等住我地去跣 # #bananaslip

A photo posted by Herman Ngai (@n9a1) on

Creo que a todos ya nos queda claro qué hizo aquí el grupo de investigadores japoneses… después de vera tantas caricaturas resbalar con una cáscara de banana quisieron ver qué era lo que provocaba esta fricción a diferencia de otras frutas como la manzana, ya que no nos resbalamos con su cáscara. Según los investigadores, esto en realidad podría revelar mucho acerca de la fricción y lubricación de las articulaciones humanas y el concepto podría ayudar a diseñar prótesis.


10. Los perros defecan mirando al sudeste

Loo loo loo I have some apples… #dogpooping #greyhound #greyhounds #ilovemydog #dogsofinstagram

A photo posted by chsfrmr (@chsfrmr) on

Este científico se dedicó a ver cómo 70 perros de 37 razas diferentes defecaban (lo que se tradujo en 1.893 observaciones de perros defecando) y llegó a la conclusión de que este simple acto tiene relación con los campos magnéticos de la Tierra, al menos cuando hablamos de perros.