Por Luis Aranguren
7 septiembre, 2020

En 126 mil años, han sido responsables del 96% de las desapariciones de especies. Cambiamos vidas por satisfacer nuestros egos y billeteras.

En ocasiones solemos decir con cierta arrogancia que somos la “especie más inteligente” que habita sobre el planeta tierra. Aunque esto sea verdad, debemos reconocer que también somos la más destructiva, dispuesta a acabar con todo por comodidades que creemos merecer.

Durante mucho tiempo se le ha atribuido al cambio climático (producido por los humanos) la desaparición de algunos mamíferos entre los que destacan los mamuts.

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La cuestión es que la llegada de los humanos a países como Australia y a las Américas entre 65 mil y 24 mil años atrás causó fuertes picos de extinción animal. Para llegar a estas conclusiones los investigadores se asombraron al encontrar resultados similares en Madagascar y el Caribe.

El estudio fue publicado en Science Advances y lamentablemente predice una crisis que la humanidad no se ha esforzado en detener, es la desaparición de mamíferos.

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Lo que es peor, estiman que es una tendencia que crecerá en tasas de magnitud como nuca antes se han visto. Tan grave es la situación que según sus predicciones, en los próximos 100 años se perderán hasta 558 especies.

Si bien es imposible justificar lo que se ha hecho hasta ahora, significa que representa un gran aumento con respecto a los 351 mamíferos perdidos en los últimos 126 mil años.

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Uno de los autores del estudio, Daniele Silvestro, contó a The Telegraph que no encontraron ninguna evidencia de extinciones provocadas por el clima. Aunque no descartó el efecto negativo de esto en los hábitats animales, pues la caza furtiva y otras amenazas solo aumentan los riesgos.

Es por esto que otro de los coautores, Samuel Turvey de la Sociedad Zoológica de Londres aseguró que es esencial reconstruir el impacto que ha causado el humano en la biodiversidad. Por ahora podemos comprender más el impacto humano gracias a este estudio, pero todos esperan que se transforme en fuente de inspiración para hacerlo mejor.

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Es momento de reconocernos como parte del ecosistema y no los reyes del mismo, con grandes ciudades hemos acabado con la posibilidad de que podamos vivir todos en armonía.

Lo menos que podría hacer la humanidad es respetar los espacios que aún le quedan a los animales, sobre todo a los que están en peligro de extinción. Muchos grupos animalistas se esfuerzan a diario, inclusive en algunos lugares la caza es penalizada.

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Si queremos tener un maravilloso y variado mundo que mostrar a las próximas generaciones, aún podemos hacer algo, pero debe ser ahora.

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