Por Antonio Rosselot
6 septiembre, 2021

Maggie llegó a casa de Kasey Carlin (Inglaterra) con ceguera, una oreja menos y más de 200 balines alojados en su cuerpo, pero su ánimo y calidez nunca se condijeron con ese abuso. Hoy es una sensación en Instagram y adora visitar a ancianos, niños y pacientes de hospital.

Si hay una característica que puede definir a los perros, es la capacidad que tienen para dar segundas oportunidades y amar incondicionalmente. Por muy abusados o descuidados que hayan sido, siempre son capaces de volver a abrir sus corazones para alguien que les quiera entregar cariño.

Dicho esto les presentamos a una perrita muy especial llamada Maggie, que vivía en Líbano y, luego de ser fuertemente abusada, la llevaron a Londres (Inglaterra) hace unos tres años para darle un futuro más auspicioso.

Kasey Carlin

Kasey Carlin, la entrenadora que la recibió en el aeropuerto, pensó que el personal le había llevado a la perra equivocada: esperaba ver un animal asustado, desconfiado y con signos evidentes de trauma, pero encontró todo lo contrario.

“Y ahí estaba esta pequeña perrita rubia pateando muy alto. Lo primero que hace cuando conoce a alguien es que corre hacia ellos y frota su cuerpo, tal como lo hacen los gatos. Mi cerebro apenas podía procesarlo, es tan amigable”.

—Kasey Carlin a Today

Tomando en cuenta la historia previa de la perrita, es todo un logro que se muestre tan cariñosa y abierta. Resulta que en Líbano, Maggie era usada como un blanco de práctica para sus exdueños, que usaron una pistola de balines para dispararle.

Kasey comenta que los abusadores “la amarraron y le dispararon”, resultando en cerca de 200 balines incrustados en su cuerpo desde la nariz hasta el pecho, la mayoría concentrándose en su cara; quedó ciega y sin una de sus orejas. Por otra parte, abusaron físicamente de ella mientras estaba embarazada, lo que causó que perdiera a toda su amada.

Cuando la mujer se enteró del caso de Maggie quiso llevársela a casa, pero recién había acogido a un perrito con problemas de comportamiento así que lo dudó bastante. Sin embargo, la única alternativa para Maggie una vez que llegara al Reino Unido era alguna perrera, así que debió actuar en consecuencia.

“Nadie la quería. Faltaban seis días para que volara [al Reino Unido] y no tenía dónde ir. Iban a tener que retrasar su vuelo o tendría que irse a una perrera, pero no podía dejar que una perrita ciega se fuera a una perrera”.

—Kasey Carlin a Today

IG: @maggiethewunderdog

Maggie llegó a casa de Carlin, que pretendía tenerla sólo por un tiempo hasta que encontrara un hogar definitivo. Sin embargo —y después de un largo trabajo de acostumbramiento entre Maggie y Mishka, su otra perrita—, supo que no sería capaz de entregarla y la adoptó definitivamente, decidiendo prepararla para enfrentar el mundo con sus condiciones.

Hoy en día Maggie tiene su pasado bastante superado y trabaja incansablemente como perrita de terapia, visitando a adultos mayores con demencia, oficiales de policía, bomberos y estudiantes de primaria; cuando se levanten las restricciones en el país, también visitará hospitales.

Además, es una sensación de las redes sociales: en @maggiethewunderdog, la cuenta de Instagram manejada por su dueña, acumula casi 500 mil seguidores que conocieron su historia y se inspiraron con ella.

La pequeña Maggie tiene muchas ganas de vivir, y lo dejó más que demostrado: sus condiciones físicas y el abuso que sufrió en el pasado no son impedimento alguno para que sea feliz.

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