Por Daniela Morano
3 septiembre, 2019

Todas las crías que había tenido antes habían sido llevadas a distintos lugares, lejos de ella.

El amor de madre es más fuerte que cualquier otro tipo de amor que haya en este mundo. Son quienes siempre estarán ahí para protegernos, para darnos una mano o un abrazo cuando más lo necesitemos, y un techo bajo el cual refugiarnos en las peores situaciones de la vida. En el reino animal no es distinto, pues también las madres de otras especies quieren cuidar de sus pequeños a toda costa.

A Clarabelle, la vaca, siempre le arrebataron sus terneros. No podían disfrutar de su infancia pues son alejados de sus madres para recibir otra alimentación y convertirse en vacas lecheras o de otro tipo, dependiendo de su sexo.

Edgar’s Mission Farm Sanctuary

Pero esta vez Clarabelle estaba decidida a evitar que eso siguiera ocurriendo.

No quería perder a otro bebé más, quería cuidar de al menos uno de ellos y tenerlo a su lado suficiente tiempo. Por eso es que cuando nació Valentine, su mamá decidió esconderla entre el pasto para evitar que sus dueños la encontraran y se la llevaran.

Edgar’s Mission Farm Sanctuary
Edgar’s Mission Farm Sanctuary

Su plan no funcionó del todo, pues sí encontraron a Valentine, pero esta vez sus dueños se dieron cuenta de que Clarabelle necesitaba compañía.

La llevaron al santuario Edgar’s Missión Farm donde le permitieron quedarse con su cría, de quien jamás será alejada.

 

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