Por Lucas Rodríguez
29 julio, 2020

El paso de la tormenta tropical llamada ‘Hanna’ por México ha causado daños incalculables. Un acto de valentía como el de volver por las aves atrapadas, demuestra muchísima empatía.

Si algo nos ha demostrado la pandemia del covid-19, es que por muy tecnológicos y avanzados que nos creamos, la naturaleza puede desarmar todo lo que hemos hecho sin enseñar el más mínimo esfuerzo. Las fuerzas que van más allá de los materiales que nosotros podemos convertir en impresionante automóviles o piezas de tecnología, se atienen a leyes que no tienen nada que ver con los designios de las personas. 

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Pero la verdad, es que no era necesario el coronavirus para entender esto. Bastaba con ver las tormentas que año tras año azotan los sectores más tropicales del planeta. Tanto el caribe, como el sur de Estados Unidos y México tienden a verse en medio de los terribles fenómenos climáticos, sean estos tormentas, tornados o huracanes. 

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El más reciente de esto, bautizado como ‘Hannah’ ha estado corriendo por México hace ya varios días. Ha causado destrozos y problemas bastante grandes, entre ellos destrucción de propiedad privada y cortes de luz que han interrumpido jornadas laborales, y días enteros de vida.

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La tormenta ha incluso enviado al piso algunos de los árboles más resistentes y frondosos. Uno de ellos, que no solo se vino abajo en Ciudad de México, sino que además quedó sumergido bajo varias capas de agua, era también el hogar de varias familias de pajaritos. La madre alcanzó a huir, pero los polluelos quedaron abandonados a su suerte. 

Youtube: México OK

Fue aquí donde el ingenio y la capacidad humana vuelven a contar. Puede que no seamos capaces de prevenir o controlar los desastres naturales, pero podemos usar nuestras capacidades para hacerles frente. No es necesario un smartphone para saltar a los charcos y rescatar a varios de esas crías de ave. 

Youtube: México OK

¿De cuántos estamos hablando? Cerca de 100, según un emocionante video que ha estado circulando en Youtube.

Youtube: México OK

Ni nos queremos imaginar qué habría sido de ellos si estos valientes jóvenes no hubieran decidido que valía la pena arruinar un par de pantalones, para ayudar a esas aves. El proceso no solo consistió en sacarlos del barrial, sino que también contempló llevarlos a casa, secarlos con muchísimo cuidado usando toallas, y luego tenerlos a resguardo, cosa de que recuperaran algo de energía y pudieran ser llevado al veterinario. 

Youtube: México OK

La naturaleza seguirá azotando, lanzando huracanes, tormentas y ciclones. Pero mientras haya chicos valientes y dispuestos a abrir su corazón a otras especies, tendremos esperanza. Ni el covid podrá resistirse. 

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