Los perritos obligados a correr viven solo entre 2 y 3 años, sacrifican a los que son más lentos y los mantienen encerrados en pequeñas jaulas.

Los galgos, en lugar de ser considerados como animales de compañía, por años han sido utilizados como perros de competición. Son sometidos a «rigurosos» entrenamientos que la gran mayoría de los especialistas catalogan como abuso.

Por eso mismo en Chile se está formulando un proyecto de ley que busca prohibir las carreras de perros galgos, iniciativa totalmente respaldada por los veterinarios.

Es más, más de 200 profesionales alzaron la voz y manifestaron su rechazo a dicha actividad, exigiendo su prohibición, ya que tienen numerosos argumentos que respaldan los abusos a los que son sometidos estos perritos.

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De acuerdo a la misiva presentada por los médicos de animales, los galgos de competencia son sobre exigidos físicamente, haciendo que haya una disminución drástica de su promedio de vida,  siendo la edad más común de muerte entre los 2 y 3 años, mientras que los perros de la misma raza que son criados como mascotas, pueden vivir fácilmente entre 10 y 12 años.

Por otra parte, aseguran que durante el proceso de reproducción y cría de estos animales, descartan a aquellos ejemplares que no cumplen con los requisitos que buscan los galgueros para que el perro compita, pues no le generarán ganancias. Así que, en lugar de darlos en adopción, prefieren sacrificarlos.

Al menos se estima que, de 8 mil perros de carreras nacidos por año en Nueva Gales del Sur, Australia, 3 mil son sacrificados por ser demasiado lentos.

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Aunque, si bien en Chile las cifras en cuanto a galgos se desconocen, se entiende que hay una realidad aún más difícil en el país, ya que las personas que los mantienen suelen ser de escasos recursos y simplemente los entrenan para obtener un sustento económico.

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Además, los perros suelen estar encerrados por muchísimo tiempo, en lugares pequeños de los que solamente son liberados para recibir entrenamiento o ser amarrados por varias horas, sin considerar que deben relajarse. Eso hace que tengan una producción excesiva de cortisol, una hormona que deprime al sistema inmune.

Y si se trata de trasladarlos, muchos no usan jaulas apropiadas para el tamaño de los perros y los dueños los transportan nada más encerrados en los maleteros de los vehículos.

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De rehabilitación tras lesiones o accidentes… para qué hablar. Apenas terminan sus competencias vuelven a ser encerrados en sus diminutas jaulas.

¿A tí te parece que es una buena forma de vivir? Y pensar que muchos están de acuerdo con esta práctica… No seas cómplice del maltrato y di NO a las carreras de galgos.

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