Por Luis Lizama
4 enero, 2021

Los encontraron en el patio de su casa y desde entonces no los ha dejado. Tenían entre 10 y 12 semanas de vida, con una actitud muy tímida. Mamá perruna les ha enseñado de amor, cariño y confianza.

Los animales, al igual que los seres humanos, tienen un instinto maternal muy presente. Adoptan, miman y quieren a sus cachorros tal como haría cualquier otro ser vivo. En este caso, hablamos de una mamá perruna y sus dos cachorros gatitos, que a pesar de pertenecer a diferentes especies, han congeniado muy bien.

La perrita los ha acogido y adoptado como si fuesen sus propios hijos. Fueron encontrados en el patio de su casa y desde entonces no se han separado. Les ha enseñado de amor, cariño y confianza, acurrucándolo y mimándolos a cada segundo.

Asa @shibuyarollcall

Esta bella historia transcurre en la ciudad de Nueva York. Fueron encontrados en el patio trasero de un hogar y llevados con una voluntaria llamada Asa. Allí fue que conocieron a quien hoy es su madre perruna.

Asa @shibuyarollcall

Ella tiene 7 años y su nombre es Kona, quien esperaba ansiosa a sus nuevos inquilinos, sin saber que su cariño sería tal que terminaría adoptándolos.

Asa @shibuyarollcall

No es primera vez que Kona acoge a felinos, ya que por el trabajo de su madre siempre está rodeada de cachorros.

“Después de tres días de ver a la pequeña y triste Kona deprimida, finalmente pudimos poner su ceño fruncido”.

–comentó la madre humana a Love Meow

Asa @shibuyarollcall

Resulta que los nuevos gatitos inquilinos eran demasiado tímidos. Temían al contacto con los humanos e incluso al contacto con la perrita. Sin embargo, mamá perruna sabía exactamente lo que necesitaba hacer.

Asa @shibuyarollcall

Ella tiene un instinto maternal muy fuerte, tanto así que en apenas unos momentos pudo ganarse el corazón de sus nuevos hijos gatunos.

Asa @shibuyarollcall

Su talento es realmente impresionante, ganándose absolutamente el corazón de todos sus inquilinos.  

Asa @shibuyarollcall

Desde entonces los 3 han dormido juntos y abrazados cada noche y cada siesta. A pesar de que los pequeños todavía son un poco tímidos con los humanos, poco a poco han ido ganando confianza.

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