Por Josefina Pizarro
1 febrero, 2017

Es mucho más que un roedor, es mi vida entera.

Las cobayas, cuy, conejillo de indias, etc. (sí, tienen muchos nombres diferentes) son una especie híbrida doméstica de roedor que podrían cautivar tu corazón en cualquier momento. Aunque en algunos países los comen, otros los tienen (como yo) de mascotas. Mi hermana tuvo uno primero y simplemente los adoré, pero fue como ser una tía. Cuando llegó Mochi a mi vida, no sabía qué hacer. Nunca había tenido una mascota en mi vida.

Hace dos años estaba en la universidad y mi hermana (vivimos separadas) se compró una cobaya. Al principio no me gustaban para nada porque pensé que olían mal, que no serían cariñosas y que prácticamente sería un problema más para la familia. Oh, cuán equivocada estaba, y fue así como me enamoré de Hiro.

Hiro:

Daniela Pizarro

El punto es que mi cumpleaños se acercaba y me preguntaron qué quería y créanme, una cobaya no estaba dentro de las posibilidades porque nunca había tenido una mascota. Pero cuando llegué a casa de mi hermana y lo tenía en sus brazos, mi vida realmente cambió.

Josefina Pizarro/Upsocl

En un principio se llamaba “Tochi” de Tamagotchi, porque lo único que hacía era comer y hacer popo. Al final optamos por Mochi porque sonaba más tierno y así fue como comenzó la aventura con la pequeña cobaya.

¡Era muy pequeño! ¡Cabía en la palma de mi mano!

Josefina Pizarro/Upsocl

Después de hablar (y un par de peleas) con mi papá, accedió a que lo tuviéramos. Dijo que no le gustaba y sorpresa, ahora lo extrañan a él más que a mí.

Al tenerlo descubrí en un pequeño roedor un amor para toda la vida.

Pero también hay que tener en consideración los cuidados que necesita, más al ser una mascota exótica, con su propia alimentación y necesidades. Puedo decir con total certeza QUE LAS COBAYAS NO SON PARA NIÑOS, requieren muchos más que agua y pellet, lo dice la voz de la experiencia.

Aquí sale Mochi con cara de felicidad máxima.

Josefina Pizarro/ Upsocl

También puedo decir que no huelen para nada mal si los cambias regularmente, pero por sobre todo puedo decir que son unas increíbles y maravillosas criaturas que te pueden hacer el día feliz con solo verlas. Descubrí el amor de un pequeño animal, que se pone feliz sólo con una hojita de lechuga y que nunca será el peor día de tu vida si tienes uno de estos bellos amigos.

Nunca imaginé de regalo una cobaya y al principio pensaba “será un animal más” pero estaba equivocada, Mochi significa para mí un amigo, un hermano “de pelos”, un simpático roedor que se emocionará por caminar por mi habitación, que saltará de alegría con un pedazo de zanahoria.

Lo dejé un fin de semana con mi hermana y me envió esta foto.

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Me da tristeza partir a mi trabajo y verlo de dos patitas mirándome, como rogando que no me vaya. Pero también es un inmensa alegría cuando llego agotada a mi casa y una nueva fuerza se renueva en mí cuando lo escucho hacer su típico sonido de “cui cui cui”.

Josefina Pizarro/ Upsocl

Los animales son unos seres fantásticos, no te juzgan, no se enojan por todo lo que hablas y son felices con las cosas más pequeñas.

Mi hermana tiene tres ahora, de izquierda a derecha: Coco, Soya y Hiro.

Daniela Pizarro

Si alguna vez piensas tener una mascota y quieres que sea una cobaya tienes que pensarlo más de una vez, son muy sociables, adoran que les hablen y sentirse acompañado (en cuanto viva sola tendré dos más). Son delicados, pero si quieres un alma gemela, las cobayas son para mí la mejor opción.

Aquí Mochi me acompaña en mis estudios.

Josefina Pizarro/ Upsocl

Les gusta saltar, correr y sobre todo estar contigo aunque sean asustadizos. Lo mejor es que con ellos jamás te sentirás solo.

Josefina Pizarro/Upsocl

Y si toda la ternura de estas fotos no te convence, te dejo un vídeo de unas cobayas pasando por un puente con una pegajosa canción:

Cambió mi vida, me enamoró y es mi mejor amigo, ¿qué mejor?

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