Por Romina Bevilacqua
24 noviembre, 2014

*Esta columna fue escrita por Richard Melville Hall, el reconocido cantautor y Dj estadounidense mejor conocido como Moby. 

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“Salvemos a los Humanos”

Hace algunos años hablaba con Al Gore (así es, lo nombré). Le hice una pregunta muy simple y mordaz: “El sector de ganadería contribuye en un 18% a los gases que causan el cambio climático. ¿Por qué no mencionó esto en su libro o película?”.

Su respuesta fue desconcertantemente honesta. Y lo estoy parafraseando pero dijo algo como: “Para la mayoría de las personas, el rol de la ganadería en el cambio climático es una verdad demasiado incómoda”. Nos gustan los productos animales. Bueno, a ti te gustan. Yo he sido vegano por 28 años, así que siendo honesto, ni siquiera recuerdo a qué sabe la carne.

Pero colectivamente, como especie, parece gustarnos los productos animales. Muchísimo. Consideren lo siguiente: Cada año, en Estados Unidos se crían y matan alrededor de 10 billones de animales de ganado. Globalmente, estamos criando y asesinando 56 billones de animales de ganadería al año. Si suman correctamente, eso significa que estamos matando a 1.776 animales cada segundo de cada día para obtener comida. Y eso es sin contar los peces y otros mariscos. Pero a pesar de que soy vegano por razones éticas, no quiero escribir sobre las éticas de la ganadería. Quiero escribir sobre las formas en la cual la ganadería está matándonos y arruinando nuestro planeta.

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Lo sé. Esto suena como una hipérbole de un partido de izquierda. “¡Está matando a nuestro planeta!” Pero a veces una hipérbole no lo es realmente. A veces una hipérbole es simplemente una verdad tan clara como el día. Comenzaré por el cambio climático. La ONU emitió un conservador informe en el cual reportaron que el sector ganadero causa alrededor del 18% de las actuales emisiones de gases de invernadero.

Para ponerlo en perspectiva: la ganadería es responsable de producir más gases de cambio climático que cada auto, bote, bus, camión, motocicleta y avión en el planeta. Combinados. Pero nos gustan los animales –o al menos criarlos y comerlos–. Por lo que aceptamos ese intercambio: productos animales por el cambio climático. El clima es complicado. Y el cambio climático es complicado. Pero el rol de la ganadería en el cambio climático no lo es.

¿Y qué sucede con la hambruna? Hay más de 7.000.000.000 personas en el planeta y muchos de ellos están muy, muy hambrientos. Articulo tras artículo y libro tras libro se hace la misma pregunta: “¿Cómo hará el planeta para alimentar a 7 u 8 o 9 o 10 billones de personas?” Las discusiones se vuelcan hacia los fertilizantes y organismos genéticamente modificados (OGMs) y a tierras cultivables. Pero aquí les presento una idea dolorosamente simple: dejemos de darle comida humana al ganado.

Se necesitan alrededor de 6 kilos de granos para hacer medio kilo de carne –el cual podría alimentar a un par de personas por un par de horas–. Haciendo la comparación, 5 kilos de granos usados para alimentar a humanos directamente puede alimentar a 13 personas por gran parte del día. Desde un punto de vista global no tenemos un problema de hambruna; tenemos un problema de ganado. Alimentar animales y luego comerlos es como calentar tu casa en invierno quemando madera en el patio.

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Hablando de inviernos: hace algunos años, cansado de los fríos inviernos de Nueva York, me fui a vivir a California. El año pasado en Los Ángeles tuvimos cerca de 362 soleados y hermosos días. Había 26º en Navidad y no había una sola nube en el cielo. Lo cual es genial, solo que California y la mayoría del Oeste hoy viven una de las peores sequías registradas en la historia.

A los californianos se nos ha pedido tomar duchas más cortas y usar menos agua en nuestros jardines. Ambas son buenas ideas. Pero pongámoslo en perspectiva: una ducha larga usa cerca de 150 litros de agua. ¿Cuánto usa el crear una hamburguesa de 150 gramos? Unos 15.000 a 68.000 litros de agua.

Más del 90% del agua en California es usada en el área agropecuaria. Una parte de ella es muy responsable con el uso del agua. Por ejemplo, se necesitan cerca de 817 litros de agua para producir medio kilo de soya. Pero también hay una parte que ocupa el agua de una forma notoriamente intensiva –incluyendo la agricultura de arroz y algodón, pero especialmente el sector ganadero–. Cada kilo de pollo necesita de 1900 litros de agua, y el cerdo necesita 2.180 litros.

En lo personal, me gustaría hacer un trato con California. Tomaré duchas mucho más cortas si deja de subsidiar el uso del agua para la ganadería. Si simplemente pasara rápidamente por la ducha, no creo que usaría ni 18 litros de agua por ducha. Y luego de 132 duchas, habría usado la misma cantidad de agua que se necesita para hacer medio kilo de carne.

Entonces, ya hemos establecido que un estimado de 56.000.000.000 animales de ganadería en el planeta usan mucha agua y granos para crear mucho metano y dióxido de carbono. Pero esos billones de animales también producen desperdicios. Del tipo realmente asqueroso, no solo los gases de calentamiento climático invisibles.

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Pongamos eso en perspectiva también: las amables personas de Filadelfia son responsables de aproximadamente 1.000.000 toneladas de orina y heces anualmente. Y tan solo una gran granja de cerdos produce cerca de 1.600.000 toneladas de orina y heces al año. Una gran granja de cerdos produce anualmente unas 600.000 toneladas más de orina y heces que la ciudad de Filadelfia.

Nuestros lagos y ríos se ensucian cada vez más con la proliferación de algas. Las aguas subterráneas están siendo contaminadas. Y el principal culpable es el ganado. Los 56 billones de animales de ganado que habitan el planeta producen toneladas y toneladas de heces y orina anualmente – tres veces más que lo que producen los humanos–.

Y en adición a la contaminación de nuestro suministro de agua, también está contaminando nuestros hogares. Una investigación de la Universidad de Arizona encontró más heces residuales y desperdicios en la cocina de un omnívoro promedio que en los basureros de sus baños. Esto debido principalmente a la carne que llevan a sus casas.

Los animales viven en sus propias heces y orina y cuando los matan y empaquetan, traen consigo sus heces y orina. A tu hogar. También traen pesticidas, antibióticos, hormonas de crecimiento, colesterol y grasas saturadas.

Con esto en mente: los estudios sugieren que si todos dejáramos de alimentarnos con animales y con productos derivados de animales mañana mismo, veríamos una caída significativa en los niveles de obesidad, enfermedades cardiacas, diabetes y algunos cánceres. No tenemos una epidemia sanitaria mundial; tenemos una epidemia de ganadería a nivel mundial. Una parte muy grande del presupuesto de salud del mundo occidental está dedicado a curar enfermedades que son consecuencias directas del consumo de productos animales.

Y no soplaré muy fuerte del cuerno con el que invoco a otros veganos, pero ellos tienen tasas considerablemente más bajas de obesidad, diabetes y algunos cánceres. Cuando le hablo a las personas del área ganadera y de comer carne, muchos me dicen: “Pero la carne es más económica”. Y lo es. Pero solo porque está fuertemente subsidiada por nuestros impuestos. En los Estados Unidos gastamos billones de dólares anuales en subsidios directos e indirectos a las industrias de carne y leche. Esos billones de dólares provienen de los impuestos que pagamos y están subsidiando a un producto que arruina al medioambiente y daña nuestra salud.

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Subsidiamos los granos con los que alimentan al ganado. Subsidiamos el agua que se usa para la producción ganadera. Nosotros, los que pagamos nuestros impuestos, subsidiamos al sector ganadero. ¿Y qué obtenemos a cambio? Gases de cambio climático. Y trillones de kilos de desperdicio animal que contamina nuestros lagos y ríos y reservas naturales. Obtenemos un producto que causa cáncer, diabetes, enfermedades cardiacas y obesidad.

Y, dejando lo mejor para el final, también terminamos con enfermedades zoonóticas. “Zoonótica” es una palabra divertida y que suena elegante. Suena como si se refiriera a una parte muy erudita de un zoológico, en la cual los animales leen libros y viven en botes. Pero las enfermedades zoonóticas no son ni divertidas ni elegantes. Puede que algunas de ellas te suenen conocidas: E.coli, Salmonella, Síndrome Respiratorio Agudo (SARS), Gripe Aviar, Ébola, e incluso algunas muy familiares como la viruela y el resfrío común. Las enfermedades zoonóticas vienen de los animales, y en muchos casos, de la ganadería.

Afortunadamente, hasta ahora hemos podido tratar la mayoría de las enfermedades zoonóticas con antibióticos. Pero el problema es el siguiente: los animales en las granjas ganaderas están tan enfermos y tan malas condiciones, que lo único que evita que mueran antes de ser llevadas al matadero son los antibióticos. Se les da cantidades obscenas de antibióticos mientras viven y ellos están luego en su leche, huevos y carne.

Cuando comes un animal, comes su grasa y músculos pero también todos los antibióticos que se le han dado a ese animal durante su vida. El doble golpe de las enfermedades zoonóticas es causado por la ganadería: los animales son la fuente de las enfermedades zoonóticas, pero también son la fuente de la resistencia a los antibióticos. Y por eso es que las enfermedades zoonóticas pueden matarnos, especialmente debido a que la ganadería ha creado super-bacterias que no responden a los antibióticos convencionales.

Ese es el entretenido mundo de la ganadería. Un resumen simple: 

Ganadería:

Usa toneladas de granos que podrían usarse para alimentar a personas en forma directa. Usa toneladas de agua fresca que podría usarse para cultivar alimentos saludables. Produce toneladas de orina y heces que arruinan nuestros lagos, ríos y agua potable. Es responsable de aproximadamente el 18% de las emisiones de gases invernadero. Contribuye a la obesidad, diabetes, enfermedades cardiacas y cáncer. Causa enfermedades zoonóticas epidémicas. Contribuye a la creación de super-bacterias resistentes a los antibióticos. Y es fuertemente subsidiada por nuestros impuestos.

Como especie, nos vemos cara a cara con problemas complicados y que aparentemente no tienen solución. Y además nos enfrentamos a la ganadería. Así que en vez de enfocarnos en los problemas duros y que aparentemente no pueden ser solucionados (como el curar la calvicie) simplemente enfoquémonos en algo fácil y con un beneficio fenomenal: poner fin a la ganadería. 

Todo lo que debemos hacer es dejar de subsidiarla y dejar de comprar productos animales. Simple. Y los gases de cambio climático se reducen en un 18%. La hambruna podría terminar. El agua fresca podría volverse limpia y más abundante. Podrían disminuir las muertes por cánceres y enfermedades cardiacas y diabetes y obesidad. Así como también las enfermedades zoonóticas.

Realmente es así de fácil. Hemos logrado superar cosas difíciles en el pasado. Hemos terminado con la esclavitud. Les hemos extendido a todos el derecho a voto. Hemos aprobado leyes que prohíben que los niños trabajen en fábricas. Avanzamos hacia una época en la que el fumar cigarros se verá como una memoria viciada y distante.

Podemos lograrlo. Tenemos que lograrlo. Nuestra dependencia en la ganadería es lo que, literalmente, nos está matando y arruinando el clima de nuestro planeta.  Terminaré citando a Albert Einstein:

Nada beneficiará tanto la salud humana e incrementará las posibilidades de supervivencia de la vida sobre la Tierra, como la evolución hacia una dieta vegetariana“. -Albert Einstein

Visto en: HuffPost 

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