Por Luis Aranguren
9 septiembre, 2021

Dejó su decoración comprada por Ebay en la mesa, pero a los días comenzó a romperse sola.

Todos conocemos historias raras sobre compras en internet, algunas son estafas y otras se convierten en historias muy divertidas. En esta ocasión es el segundo caso, pues una compra de un adorno, terminó transformándose en un hermoso ser vivo.

Esto le ocurrió a Charlotte Harrison, una mujer que solo quería comprar un huevo decorativo para su sala, pero terminó teniendo un hermoso emú australiano. Resulta que a través de Ebay encontró un hermoso huevo de color negro y cáscara gruesa a un costo de 30 dólares. 

Youtube / Char Harrison

Esto le pareció barato y lindo a la habitante de Hampshire, en Reino Unido, pensando que no estaría fecundado o tratado para que nada saliera de ahí.

Lo cierto fue que al usarlo como adorno, 47 días después, algo comenzó a salir de ahí. El huevo se estaba rompiendo lentamente. Al ver lo que salió, se trataba del pequeño emú, al que llamaron Kevin, alguien que tuvo la suerte de haber llegado a su casa a tiempo.

Youtube / Char Harrison

Al parecer, todo se debió a que el calor que hubo dentro del recipiente cerrado, produjo un efecto de incubadora durante algo más de un mes.

Desde su nacimiento, Charlotte ha compartido todo el crecimiento de Kevin y todos en su familia se han encariñado con el ave. Aunque está claro que luego deberán entregar el animal a un centro especializado, pues esta especie puede llegar a medir hasta dos metros en su adultez.

Seguro fue divertido haber hecho esa compra a través de Ebay, lo que muchos pensaron que era un adorno, terminó transformado en un ser vivo. Una experiencia increíble que probablemente nunca se vuelva a repetir, no a todos nos llegan aves cuando compramos decoraciones para el hogar.

Youtube / Char Harrison

De haber preferido un estilo más minimalista, no habrían podido convivir con Kevin, el emú australiano que llegó por correo.

En su último video ya habría cambiado su plumaje, está más moteado y su tamaño no es tan pequeño como cuando salió del huevo. Juega con ella y con su familia, los persigue por toda la casa como si fueran mamá pato o bueno, mamá emú.

Para su vendedor solo eran 30 dólares, pero para Charlotte se trató de un pequeño amiguito al que ha cuidado hasta ahora.

Puede interesarte