Por Camilo Morales
8 octubre, 2021

“Si aceptamos la vida tenemos que aceptar la muerte. Es una realidad ineludible y, de hecho, puede ser algo realmente hermoso”, dijo Alexis Fleming, la fundadora del Maggie Fleming Animal Hospice.

Hay personas que están dispuestas a entregar gran parte de su vida al servicio de los animales y crear iniciativas que los puedan ayudar y asistir. Es por eso que con el paso de los años se han fundado distintas organizaciones que se dedican a rescatar animales que puedan estar maltratados y abandonados.

Pero Alexis Fleming pensó que existía un área que no estaba cubierta: crear un refugio para acompañar a aquellos animales ancianos y con enfermedades terminales en los últimos años de su vida, para que puedan despedirse de este mundo con dignidad.

Alexis Fleming

Según información de Daily Record, la mujer de 40 años creó un verdadero santuario de animales, en donde comparte a diario junto a perros, gatos, cerdos, gallinas y caballos, entre otros animales que han sido rescatados.

Alexis Fleming

Desde el año 2016 que el Maggie Fleming Animal Hospice funciona en el Reino Unido, en donde les brinda atención y cariño a animales con pocos años de vida. Esta idea surgió cuando tuvo que sufrir la pérdida de Maggie, una perrita que había rescatado de la calle.

Jim McEwan

Para Alexis esta perrita fue de gran compañía al momento de enfrentar la enfermedad de Crohn y su difícil tratamiento. Esto, sumado al sentimiento que la mujer ha desarrollado por los animales que terminan en las calles, la motivó para crear el refugio con el nombre de su mascota a modo de homenaje. 

Este lugar se convirtió en el trabajo de su vida, ya que le dedica 16 horas diarias para cuidar cerca de 100 animales, quienes día a día le agradecen a su manera. “Esa es la parte buena. Tener algo así para levantarte de la cama por la mañana. Tengo mucha suerte, realmente no se siente como un trabajo“, explicó.

Jim McEwan

Con esto también ha aprendido a despedir a los animales cuando fallecen, algo que le costó mucho asumir cuando murió Maggie. “Si aceptamos la vida tenemos que aceptar la muerte. Es una realidad ineludible y, de hecho, puede ser algo realmente hermoso“, agregó.

Ahora la mujer vive agradecida por las personas de la localidad que saben de la existencia del refugio y que han podido donarle importantes sumas de dinero para poder seguir adelante con su proyecto. “Todos los que han donado dinero han construido este lugar y es tanto su lugar como el mío“, finalizó.

Puede interesarte