Por Valentina Miranda
8 septiembre, 2021

Jane Dotchin tiene esta tradición desde hace 40 años y no necesita mapas, solo se guía por los senderos que conoce.

La vejez no es sinónimo de sedentarismo o poca actividad física, ni tampoco de perderse aventuras interesantes por estar a esas alturas de la vida. Cada momento de la vida puede ser algo épico, nunca es tarde para dedicarse a algo.

Un ejemplo de ello es Jane Dotchin, una mujer de 80 años que se dedica al senderismo de larga distancia con su poni y perrito en situación de discapacidad, sus patitas delanteras tienen malformación. Ella viaja desde su casa cerca de Hexham (Inglaterra) hasta Inverness (Escocia), lo que suma 982 kilómetros.

Crédito: Katielee Arrowsmith

Tiene este hábito desde 1972, según Metro, y lo hace anualmente con su caballo de 13 años llamado Diamond, con quien pasea a Dinky, su perro de raza Jack Russell Terrier. En esta ocasión, su odisea comenzó el 31 de agosto y ha recorrido entre 15 y 20 millas cada día.

Como es un viaje muy largo, se asegura de provisiones y necesidades que lleva en su espalda, como la comida, tienda para acampar y objetos claves. Tiene un parche en su ojo, ni eso ni su edad le impiden realizarlo, y quiere mantener esta tradición mientras pueda.

Crédito: Katielee Arrowsmith

Esta idea surgió cuando trotaba por el West Country (zona suroeste de Inglaterra) hace 40 años. “Mi madre cuidaría de mis otros ponis, pero no estaba tan interesada en cuidar de mi semental Halfinger, así que lo llevé a Somerset para ver a un amigo, que está a unos 480 km. Fue un poco duro, pero estuvo bien”, contó a Metro UK.

Le quedó gustando este tipo de viajes en carretera abierta, tanto que ha visitado a sus amigos cerca de Fort Augustus (Escocia) cada otoño desde ese momento. El tiempo que tarde por lo general depende del clima, pero suelen ser siete semanas de duración. “Me niego a seguir adelante con la lluvia torrencial”, dijo.

Su alimentación para esta valiente aventura consiste en pasteles y gachas de avena como también queso. Lleva consigo su antiguo teléfono, cuya batería le dura seis semanas. “No me preocupo por los mapas, solo sigo las rutas que conozco”, aclaró Jane. Mientras que su perrito va en una alforja y se acurruca con ella en las noches.

Qué mejor compañía que tu mascota y caballo para un épico camino por recorrer.

Puede interesarte