Por Daniela Morano
11 abril, 2019

El año pasado compró a Opal, una poodle que dice “es perfecta para teñir”.

Los concursos de belleza canina son más comunes de lo que uno piensa, pero no por eso una buena idea. Los perros involucrados en estos pasan horas parados esperando ser evaluados por jueces y mantienen dietas estrictas para verse en forma y ganar el gran premio. Haley Bennett, de 21 años, defiende a como de lugar estos concursos.

La joven de Cincinnati, Ohio, Estados Unidos es la orgullosa dueña de tres perros. Ohio, un poodle,  Stella, una chihuahua, y Lilah, una mezcla entre salchicha y chihuahua.

Los tres visten psicodélicos atuendos para los concursos pero ese no es el problema, sino que Bennett tiñe su pelaje de distintos colores para llamar más la atención de los jueces. Opal, por ejemplo, tiene colores muy vibrantes los cuales varían según la estación del año, y Stella tiene su cola pintada como un arcoíris.

PA Real Life
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Lilah sufre de calvicie en parte de su cuerpo por lo que es la única que no es teñida por su dueña.

“Mucha gente mira feo este tipo de cosa. Una vez una señora me dijo ‘si quieres algo que vestir, consíguete una muñeca’. Jamás obligaría a mis perros a hacer algo que no quieren. Les encanta interactuar con la gente que tiñe sus cabellos. Creo que saben que se ven bien, además es tintura no tóxica y segura para ellos”, le dijo a PA Real Life.

Haley comenzó a teñir el pelaje de sus perros hace un tiempo atrás cuando encontró tintura en un local de perros, y se le ocurrió que sería una buena idea para dejar fluir su creatividad. “Experimenté con Stella, era como mi ratón de laboratorio”.

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Poco después, durante su entrenamiento para bañar y cortar el pelo de perros, aprendió también a teñirlos ella misma.

Cuando Opal se unió a su familia estaba muy contenta pues “quería un pero con pelo blanco, así el color sería más vibrante y llamativo”.

Ahora hasta pinta sus garras.

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“La tintura misma sólo se demora 15 minutos en estar lista, pero el diseño toma más tiempo, así que a veces es como una hora u hora y media el proceso”, explica. “A veces es difícil que el perro se mantenga sentado tanto tiempo, pero las mesas que tenemos son cómodas. Jamás los haría sentirse incómodos”.

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“Cuando terminamos, corren en círculos emocionados. Saben que se ven bien”.

 

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