Por Lucas Rodríguez
12 octubre, 2021

Jan Holman llevaba varias semanas al cuidado de las enfermeras de un hospicio para personas con enfermedades terminales. Lo que ella más extrañaba era a sus queridos animales, en particular a su caballo, quien se alegró mucho de poder ser acariciado una última vez por su dueña.

Cuando una persona recibe la noticia de que la medicina ya no tiene recursos para seguir combatiendo con la o las enfermedades que la aquejan, generalmente se sumen en un estado de resignación. Esto tiene más que ver con la aceptación del destino, más que con el miedo o la pena por dejar el único mundo que han conocido. En muchos casos esto lleva a las personas a extrañar ciertas cosas, o en particular, a ciertos compañeros de vida. 

Muchas personas desahuciadas buscan tener una última visita de sus parientes. En el caso de Jan Holman, ella quiso ver por una última vez a sus animales.

hospice of the good shepherd

Jan, de 69 años y habitante Cheshire, Reino Unido, llevaba ya semanas bajo el cuidado de los expertos de una casa de acogida en su ciudad. Las enfermeras del Hospice of the Good Shepherd la vigilaban y trataban, buscando que no sufriera dolor o tuviera miedo, así como también, estando atentas a cualquier favor que le pudieran realiza durante sus últimos días en la tierra. 

Cuando Jan comenzó a decir que extrañaba a sus perros, así como también a su caballo, sus cuidadoras se pusieron manos a la obra.

hospice of the good shepherd

Coordinando con la familia de Jan, arreglaron para que ella tuviera una visita muy especial. Con lo que se encontró fue no solo la visita de sus perros, sino que una bella y amable cabeza equina entrando por la ventana de su habitación: 

“No puedo creer lo que el personal del hospicio ha hecho por mí. Sabía que era posible organizar la visita de mis perros, ya que hace unos años tuvimos una vecina que fue paciente del hospicio y nos permitieron llevar a los perros a visitarla, pero no esperaba que pudieran darme la oportunidad de ver a Bob (su caballo) una vez más”

–Jan Holman para Manchester Evening News

hospice of the good shepherd

Muchas personas recurren a la compañía y afectos de los animales cuando se encuentran en problemas. En particular los caballos son ocupados en muchos casos para terapias buscadas para ayudar a personas que han sufrido traumas, así como también, otros que necesiten sobreponerse a noticias particularmente rudas. 

hospice of the good shepherd

El caso de Jan calza perfectamente con esto. La visita de su adorado Bob, el caballo, le debe haber dado la confianza que necesitaba para afrontar el desolador futuro que la espera, con la seguridad de que al menos tuvo una vida buena, en compañía de sus animales preferidos. 

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