Por Alejandro Basulto
28 abril, 2021

La afección cancerígena estaba en su etapa tres en su pecho izquierdo, cuando Kate King-Scribbins, de 35 años, empezó a sospechar de porqué a su minino Oggy le gustaba dormir ahí, siendo un dolor punzante la última alarma que necesitaba.

Una estadounidense amante de los animales encontró precisamente en su querida mascota a su héroe. Debido a que Kate King-Scribbins, de 35 años y residente en St. Paul, Minnesota, fue diagnosticada con un cáncer de mama en su etapa tres, justo en el lugar en el que su gato, Oggy, estaba obsesionado con dormir ahí. Ya que este minino realmente cada vez que podía insistía con dormir en el lado izquierdo de su pecho izquierdo, mismo sector en el que después le descubrirían a su dueña un tumor cancerígeno.

@mypinkgenes / Instagram

El hecho de que su mascota Oggy siempre quisiera dormir en el mismo lugar, al costado de uno de sus senos, hizo que Kate empezara a despertar sus sospechas. Las que se convirtieron en alarma cuando un día despertó con un dolor punzante en su pecho izquierdo.

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Esta mujer que trabaja como investigadora de fraudes en el cuidado de salud, decidió inmediatamente revisar su teta izquierda con el médico luego de encontrar un bulto en esa zona de su cuerpo. Solo para descubrir después que tenía cáncer de mama.

“Miro hacia atrás en los cambios en su comportamiento hacia mí antes de mi diagnóstico de cáncer de mama y realmente creo que estaba tratando de alertarme sobre los peligros que crecían en mi cuerpo (…) A Oggy siempre le ha gustado acurrucarse en mis brazos, pero empezó a acurrucarse de forma más agresiva de lo habitual, lo cual era extraño (…) Se centró en el área de mi pecho y específicamente en mi lado izquierdo durante meses antes de que yo mismo supiera lo que estaba pasando (…) Intentaba dirigirlo a otro lugar, pero él simplemente no lo permitía. Parecía más decidido que nunca a asegurarse de estar acostado cerca de mi pecho izquierdo”

– dijo Kate King-Scribbins a DailyMail

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Kate tuvo que someterse a múltiples cirugías y además a muchas y agotadoras rondas de quimioterapia, para encontrarse ahora en remisión. Una enfermedad ante la que puede decir que la ha superado tras que también le hayan extirpado todo el estómago luego de ser diagnosticada con una mutación rara, que le causó tanto el cáncer de mama lobulillar como también un cáncer gástrico difuso hereditario. Agradeciéndole a Oggy su presencia, ya que él fue crucial para darse cuenta de lo que padecía.

“Noté que continuó actuando así [su gato] durante la quimioterapia, y no fue hasta que me operaron, y finalmente me extirparon el cáncer, que dejó de concentrarse en mi pecho (…) Sé que si alguna vez comienza a concentrarse en una parte diferente de mi cuerpo, iré al médico de inmediato (…) Si tan solo me hubiera dado cuenta de lo que estaba tratando de decirme. Siento que si pudiera hablar me llamaría estúpida y diría: ‘He estado tratando de contarte sobre este cáncer que crece en tu seno durante meses, por favor ve a que te revisen'”

– declaró Kate King-Scribbins

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Esta investigadora de fraudes en la atención médica adoptó a su gato Oggy cuando ella tenía 20 años, viviendo en St. Paul juntos a su esposo Andy, de 37, otro gato y dos perros más. Ella además de valorar todo el apoyo de su esposo, destaca la importante ayuda terapéutica que le han dado sus mascotas, siendo por ejemplo los perros una gran fuente de motivación para sacarla de la casa y hacerla caminar.

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Su vida cambió para siempre en estos últimos tres años desde que descubrió su cáncer de mama, haciéndose también amiga de muchos sobrevivientes de cáncer que hoy para ella son como una familia. Kate asegura haber aprendido que nunca dejará de prestar atención a los avisos que le pueda dar su minino.

 

 

 

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