Por Ronit Rosenberg
12 septiembre, 2018

“Vi en sus ojos que necesitaba desesperadamente amor y no lo pude dejar”, dijo. Ahora él es realmente feliz.

Kiara Alamo estaba cenando en un restaurante en Luquillo, Puerto Rico, cuando notó que tenía una compañía extraña cerca de su mesa. Se volteó para verlo y se encontró con uno de los escenarios más tristes y desgarradores que le ha tocado en su vida.

Un perrito blanco muy flaco estaba en una de esquina del lugar con un rostro desolador. Veía cómo las personas iban y venían, y estaba encorvado en signo de dolor y miedo, y su mirada gritaba por auxilio. Kiara no pudo ignorarlo como el resto de la gente lo hacía.

Kiara Alamo

“La cara de ese perro…estaba tan triste y tan asustado de las personas. Vi en sus ojos que necesitaba desesperadamente amor y no lo pude dejar en el restaurante”, narró Alamo al sitio The Dodo.

Apenas lo vio, ella supo enseguida que disfrutar su cena y dejar al perrito solo allí no sería posible. No tenía duda de que algo debía hacer.

“Estaba preocupada por le perro porque el restaurante está cerca de una autopista, así que mi mamá me convenció de llevármelo a casa“, contó.

Kiara Alamo

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