Por Alejandro Basulto
15 diciembre, 2020

Bajó la ventanilla para que Libra apreciara durante 30 minutos su pasatiempo favorito. Media hora de calma y paz, en la que sintió la brisa y cerró los ojos frente al paisaje que durante años la hizo tan feliz.

La pequeña Libra llegó a la casa de los Kramer hace 15 años. Cuando era tan solo una cachorra mezcla de Pitbull con otras razas. La amigable can se convirtió rápidamente en la compañera más cercana y leal de April, la hija de la familia, que en ese entonces tenía solo 8 años de edad. Así, con el pasar del tiempo, esta perrita se transformó en una invaluable e imprescindible integrante de este unido y amistoso hogar, logrando también una linda relación con su amigo gatuno, Maxwell.

April Kramer / LittleThings

Luego de muchos años, tanto April como Libra habían crecido y junto con ello, habían forjado una amistad y una confianza entre ellas, que las hacían inseparables. Solo la muerte las podía distanciar. Lo que lamentablemente, hace poco les tocó vivir. Debido a que con el pasar de las primaveras, la salud de la ya anciana Libra comenzó a fallar, sufriendo de convulsiones violentas, que en consecuencia, significaron una cita con el veterinario en la que le descubrieron tumores pulmonares cancerosos. Volvieron a llevarla varias veces para que vieran su salud y posibles tratamientos, sin embargo, el destino ya estaba escrito.

April Kramer / LittleThings

Libra sufría mucho y le quedaban pocos días de vida. La vejiga de la pobre perrita no paraba fallar, ocasionándole una agonía insoportable, que solo hacía que su familia comprendiera de mejor manera que era momento de dejarla partir. Pero April no quería distanciarse de su querida Libra sin agradecerle su amor incondicional y eterno. Todos esos años juntas para ella eran tesoros invaluables y lo mínimo que podía hacer por la can que se los dio, era darle una despedida soñada. Un viaje en automóvil, que era lo que más le gustaba a Libra. Siendo esta perrita una fanática de asomarse por la ventana de estos vehículos mientras corren a varios kilómetros por hora.

April Kramer / LittleThings

Fue así como tuvo su último paseo en auto, camino al veterinario, según consignó LittleThings. Y durante el trayecto, April decidió bajar la ventanilla del vehículo para que Libra apreciara durante 30 minutos su pasatiempo favorito. Media hora de calma y paz, en la que la can sentía la brisa y cerrando los ojos memorizaba el paisaje que durante tantos años le hizo tan feliz. Una escena conmovedora, previo a que ella abandonara este mundo. Contenta y tranquila, ya que hasta en sus últimas horas se sintió amada y pudo disfrutar de las experiencias que más le hacían feliz en la vida. Hoy descansa en paz, luego de haber dedicado lealmente su existencia a su compañera April.

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