Por Alejandro Basulto
31 diciembre, 2020

Yvette Colbec no pudo aguantar ni disimular lo emocionada que estaba. Junto con sus lágrimas, su adorada can le pedía más y más cariño.

Los últimos días del año se habían vuelto horribles para la estadounidense Ivette Colbec. Debido a que el 22 de diciembre, a las 9:50 am, fue víctima del robo de su automóvil, un Pontiac Vibe 2004 blanco, que fue sustraído de afuera de la tienda At Home en el estacionamiento del Centro Comercial Elmhurst cerca de la ruta 265. Sin embargo, para ella, lo más importante no era el vehículo, sino que una perrita mezcla de terrier shih-tzu de color canela llamada Zoey. Era su compañera de vida, y se la habían quitado.

Ivette Colbec

Más encima, en las horas y días posteriores, los anuncios dados por la policía de Elmhurst, solo generaban más desesperanza en esta señora de tercera edad. Ya que encontraron su auto en el West Side de la ciudad un par de días después, pero en este vehículo no se encontraba Zoey. Todo parecía presagiar lo peor para Ivette, que veía como la tristeza la consumía y que todo parecía pronosticar que tendría uno de los peores fin de año de su vida.

Ivette Colbec

Sin embargo, no pasó tanto tiempo más hasta que la policía de policía de Elmhurst informó que una mujer de Chicago había dado con una can mezcla de terrier shih-tzu vagando cerca de la calle 13 y Kostner. Esta vecina del sector acogió a la perrita y la cuidó, para posteriormente darse cuenta que esta animal encajaba con la descripción proporcionada en la televisión sobre la mascota robada a Yvette Colbec. Había dado con Zoey, lo que luego se confirmó cuando los funcionarios policiales lo verificaron con un lector de chips. La pequeña can se encontraba sana y fue devuelta de forma inmediata a su dueña.

“Ella estaba sobre mí, besándome, ladrando, estaba muy feliz de verme, de ver también a mi hijo”

– contó Ivette Colbec a ABC7

Ivette Colbec

Esta anciana ahora contenta por el hallazgo de su querida perrita, también dijo que todavía no ha tenido la oportunidad de hablar ni de conocer a la mujer que halló a su adorada Zoey. Oportunidad de estar con ella y agradecerle, que le encantaría tener algún día. Señora que gracias al buen corazón de esta mujer desconocida y las policías que ayudaron, podrá celebrar el Año Nuevo junto a su leal compañera canina.

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