Por Alejandro Basulto
15 septiembre, 2020

Para lástima suya, no funcionó.

Ya son muchos los casos que se han contado de avistamientos de animales silvestres en zonas urbanas. Ha sido uno de los factores más comunes durante la pandemia, y en algunas partes del mundo, antes de ella. Tal como es el caso de Chile con sus cóndores y sus pumas, seres vivos que acostumbran vivir en las montañas y en las cumbres, pero que debido al avance de la urbanización y de la destrucción y depredación de su hábitat, se les ha observado cada vez más seguido en la ciudad.

Sus visitas se han vuelto menos sorpresivas.

Puma | Imagen de referencia | @sagchile

Imágenes que lamentablemente se han hecho muy comunes, lo que nos habla de la destrucción de su ecosistema y además del potencial peligro que pueden correr estos animales silvestres en zonas urbanas. Viéndose por sobre todo, en muchas ocasiones, a pumas recorriendo las calles de un barrio o hasta entrando a residencias como si se trataran de su casa. Y es que su propio hogar ya no es el mismo, está bajo acecho, por lo que ante esa realidad, han tenido que ir por otros lugares donde puedan residir y alimentarse.

Sin embargo, tristemente, la ciudad es un destino aún peor para ellos.

Puma | Imagen de referencia | Aton Chile

El peligro que corren es muy alto, sin olvidar que además corren un riesgo todas las personas que se les acerquen. Por sobre todo niños y gente de movilidad reducida, que ante la presencia de este gran felino, no puedan reaccionar de la mejor manera posible. Situación que por cierto no se vio la madruga de este lunes en la comuna de Puente Alto, en Santiago de Chile, cuando un puma fue avistado cerca de un condominio, según consignó Teletrece.

Y no solo porque este carnívoro dio una vuelta por las calles tranquilamente antes de regresar por su cuenta a la cordillera, sino que también por la actitud de una vecina ante esta inusual visita.

Ya que a pesar del miedo de muchos, hubo quienes se tomaron demasiado enserio el llamado a la calma que dio Carabineros. Porque además de tomarle fotografías y grabarlo, también apareció una mujer que mientras registraba lo ocurrido con su celular, llamaba al puma como si fuera un gato, repitiendo una y otra vez: “cuchito, cuchito”.

Como era de esperarse, su intento de poder acariciarlo, alimentarlo o quién sabe, no funcionó y el felino volvió a su hogar por si solo sin requerirse entonces un mayor operativo para atraparlo.

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