Por Leonardo Granadillo
4 septiembre, 2020

De ahora en adelante, los edificios donde se ejerza tortura contra animales no podrán ser alquilados para espectáculos públicos. Sin recintos importantes donde presentarse, la práctica de esta horrenda tradición parece comenzar a despedirse.

La pandemia del COVID-19 ha generado que algunos lugares que eran utilizados para ciertos fines, cambien su función. Quizá el edificio más imponente para la tauromania peruana es la antigua plaza de Acho, la cual, afortunadamente ahora tiene funciones mucho más humanas. Está siendo utilizada para recibir a las personas sin hogar durante la pandemia y que estas puedan cumplir con el confinamiento ordenado por las autoridades del país.

Uso que podría ser (ojalá) extendido, debido a que la municipalidad de Lima ha aprobado que sus edificios no serán alquilados para espectáculos donde se realice tortura en contra de animales. Una decisión que obviamente, ha sido bien recibida por las asociaciones protectoras de animales.

Pixabay

“Quedó muy claro que la supremacía de la vida sobre el maltrato animal es política de este gobierno municipal. Esto lo demostró hoy el Concejo de Lima, al aprobar por abrumadora mayoría multipartidaria que sus funcionarios y representantes ante directorios velen porque sus inmuebles no sean utilizados en espectáculos públicos donde se ejerza tortura contra los animales. Sin duda, un paso importante para una ciudad más humana”

Jorge Muñoz (alcalde de Lima) en Twitter

Pixabay

Con la aprobación, la municipalidad deja muy en claro su posición respecto al maltrato animal, una que también han intentado combatir rescatando a las mascotas que se encuentran en situación de calle a lo largo del país, un número que ha crecido durante la crisis del COVID-19.

“Este es un paso DECISIVO para la extinción de las corridas de toros en Acho”, indicó el concejal Carlo Ángeles.

Pixabay

Activistas, asociaciones de protección animal, grupos sin fines de lucro celebran la ordenanza que si bien no prohíbe de forma oficial esta horrenda tradición, la limita enormemente como espectáculo. Más importante aún, son cientos de animales, toros que merecen una vida tranquila en las praderas, los que se alegrarán de no ser maltratados y en ocasiones sacrificados, por entretener a un grupo.

Puede interesarte