Por Diego Aspillaga
8 septiembre, 2020

Este animal estaba destinado a una vida de sufrimiento, pero el mismo tamaño que lo hacía una gran fuente de carne fue el que lo salvó y le dio una vida feliz en un lugar donde lo trataron como se lo merecía.

Dozer estaba destinado a una existencia miserable.

Alimentado con comida modificada para que aumentara su tamaño, este gigantesco buey nació y se crió para ser asesinado en un matadero como incontables otros bovinos.

Afortunadamente para él, su historia tomaría un giro inesperado que lo llevaría a ser parte de una familia y a tener un final feliz muy poco común para los animales como él.

Kismet Creek Farm

El gigantesco bovino, de cerca de 2 metros de alto, creció tanto por los alimentos que le dieron en el matadero que ya no cabía en las procesadoras de carne que le quitarían la vida. Fue entonces que su historia llamó la atención de una activista vegana llamada Rebecca Hansuchuk, quien vio al masivo animal y decidió llevárselo antes de que descifraran como sacar su carne.

Ya a salvo del matadero, Dozer fue a parar al refugio de animales Kismet Creek Farm, donde fue recibido con los brazos abiertos mientras seguía y seguía creciendo.

El animal llegó a un tamaño y peso tan masivo que los tendondes en sus patas traseras empezar a romperse poco a poco por su tamaño. Para aliviar el dolor, la mujer y los dueños del refugio tenían que hacer masajes con cremas especiales.

Kismet Creek Farm

Pero los cuidados no se redujeron sólo a eso. Y es que fue en Kismet Creek Farm donde Dozer consiguió algo que nunca había tenido: una familia.

Conscientes del dolor que sufría y de la terrible crianza que había tenido, los humanos que lo cuidaban se encargaron de demostrarle una cara más amigable de la sociedad que había intentado comérselo. Y Dozer retribuyó este gran cariño y preocupación con mucho amor.

El animal pasó de ser un pedazo de carne a la atracción principal de su nuevo hogar, y el animal disfrutaba de los cariños, cuidados y piropos que recibía de tanto sus nuevos dueños como del resto de los visitantes.

Kismet Creek Farm

Desgraciadamente, la mala alimentación y las terribles condiciones en que Dozer vivió al principio de su vida pasaron la cuenta, y luego de dos felices años en la granja Kismet Creek, falleció por una catastrófica serie de complicaciones de salud.

Y si bien el animal ya no está con nosotros, su legado y su impacto aún se pueden sentir entre las personas que tuvieron el honor de conocerlo.

“Dozer tocó miles de vidas en sus siete años en la tierra. Mostró a la gente que las vacas son alguien, no algo. Mucha gente nos dijo que conocer a Dozey les ayudó a volverse vegetarianos o veganos. Fue un embajador ejemplar de su especie y su historia afectó a innumerables corazones”, escribieron desde Kismet Creek al despedirlo.

Kismet Creek Farm

“Todo lo que Dozey siempre quiso fue amar y ser amado, pastar en exuberantes campos abiertos y tomar largas siestas bajo el sol. Extrañamos a nuestro gran chico guapo todos los días y se adapta a la vida sin él es duro, pero nuestros dos años juntos estuvieron llenos de momentos increíbles y atesoraremos esos recuerdos para siempre“, agregaron.

Este animal estaba destinado a una vida de sufrimiento, pero el mismo tamaño que lo hacía una gran fuente de carne fue el que lo salvó y le dio una vida feliz en un lugar donde lo trataron como a una mascota más que como una fuente de alimento.

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