Por Constanza Suárez
28 septiembre, 2018

La vida de Frankie fue difícil hasta que lo adoptaron. Después conoció a su hermano Thorne y no se despegaron más.

La Sociedad de Bienestar Animal de Geelong (GAWS), de Australia encontró a un pequeño gato en las calles de Victoria y decidieron llevarlo con ellos para que pudiese optar a mejores condiciones de vida. Lo llamaron Frankie y lo examinaron para comprobar su estado de salud.

En ese momento se dieron cuenta que no era un animal común y corriente: tenía cuatro orejas, además de un ojo muy infectado y dañado, que se trataba de una deformidad genética según contó Georgi, uno de los voluntarios al portal Love Meow.

Instagram/frank_n_kitten/

Para ayudarlo, costearon una cirugía y el cuidado posterior, para darle una vida más feliz. Cuando se recuperó, Georgi se llevó a Frankie a su casa con el objetivo de monitorear su evolución, pero en el proceso se enamoró por completo del gatito.

“He criado cerca de 80 gatos y gatitos en el último año, y él fue el primero al que me habría costado devolver. Así que tomé la decisión de adoptarlo”, contó al sitio web.

Mientras tanto, los rescatadores habían estado tratando de atrapar a la elusiva madre felina para que la esterilizaran. Unas semanas más tarde, la encontraron y la llevaron al refugio. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que estaba embarazada con una nueva camada.

Después de que nacieron los gatitos, notaron que uno de ellos tenía un par de orejas extra al igual que Frankie. “Obviamente tienen la misma condición genética”, pensó Georgi. Afortunadamente, este animalito tuvo mejor suerte que su hermano y una chica de Geelong llamada Liz Starcevic, no se resistió a sus encantos y lo adoptó cuando tuvo edad suficiente.

El gatito cayó encantado con su nuevo hogar y cinco amigos felinos. “Lo llamamos Thorne. Él es adorable. No puedo olvidar lo afectuoso que es”, contó Liz.

Instagram/frank_n_kitten/

Cuando Liz tuvo que abandonar la ciudad por un tiempo, se acercó a Georgi y le preguntó si podía ayudar a cuidarlo mientras estaba fuera. Georgi felizmente aceptó. Lo que más le emocionaba, era presentarle a su hermano mayor, el maravilloso Frankie.

En un principio Thorne era bastante tímido, pero con el pasar de las horas no se despegaba de Frankie, quien por su parte disfrutó por completo pasar el tiempo abrazados. A menudo Georgi los encontró acurrucados.

“Estoy sorprendido de algunas de las similitudes de personalidad que comparte con Frankie que son únicas de todos los demás gatos que he conocido”, contó el voluntario de GAWS. “Tienen los mismos sonidos chirriantes que son sus versiones de maullidos. Son tan dulces y simples como el otro: los mismos comportamientos y actitudes generales“, añadió.

Instagram/frank_n_kitten/

Al igual que Frankie, Thorne nació con varias deformidades. “Ambos son muy similares con problemas de sobremordida y ojo”, especificó el dueño.

Pero cuando Thorne volvió a su hogar semanas más tarde se sometió a una cirugía para su ojo que tenia una ulcera en fusión. Todo resultó de maravilla y ahora el gato no sufrirá más de dolor. Ahora tiene la misma cicatriz que Frankie, pero en el otro ojo. “Parecen gemelos de imagen especular”, bromeó Georgi.

Ridge and Thorne

“Ha sido tan especial para mí haber sido parte de su viaje, desde conocerlo en un día y descubrir que él también tenía las características especiales de Frankie, hasta sacarlo para rescatarlo, conectarme con su familia adoptiva y luego tener él. Se parece mucho a Frankie en muchos sentidos, pero aún así es único“, contó el joven.

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