Por Diego Aspillaga
15 enero, 2020

El síndrome de Ehlers-Danlos de Reed, lo deja agotado todo el día y hacía difícil su adopción. Esto hasta que llegó Abby McElroy, una veterinaria que sufre de la misma enfermedad y que también la estudia. Son la pareja perfecta.

Reed es un gatito adorable. Amistoso, tranquilo y hermoso, el animal estaba en búsqueda de un hogar definitivo y con esas cualidades, nadie pensó que sería difícil que lo consiguiera. 

Abby McElroy

Pero Reed no era como los demás gatos. El animal sufre de una enfermedad conocida como el síndrome Ehlers-Danlos (EDS), una condición crónica que le provoca agotamiento, le impide saltar y moverse con agilidad y hace que su piel sea muy sensible, por lo que se corta y provoca moretones con mucha facilidad.

Y esta condición es la principal razón por la que Reed llevaba años esperando un hogar. Cuidar a un gato con EDS no es algo fácil ni mucho menos barato. Es por esto que Reed tenía que ver cómo el resto de los animales entraba y salía del refugio mientras él se quedaba sólo. Pero eso estaba a punto de cambiar.

Abby McElroy

Si bien sus defectos médicos alejaban a posibles familias, también lo acercaron y lo transformaron en la mascota ideal para Abby McElroy, una veterinaria de 28 años que sufre de la misma enfermedad y que más encima está investigando los efectos del EDS en animales.

Abby McElroy

Dueña de dos perritos adoptados y una gata de 9 años, Abby no pensaba en tener otra mascota pero apenas se enteró de que Reed tenía su misma enfermedad y no lograba conseguir un hogar, decidió ir a conocerlo. La conexión entre ambos fue inmediata. 

Sabiendo las complicaciones que la enfermedad traía consigo, Abby se encargó de que Reed este lo más cómodo posible  con ella en su nuevo hogar. El gatito no puede estar con otros animales sin supervisión, tiene su propia habitación a prueba de heridas y usa ropa especial para evitar dañar su delicada piel.

Abby McElroy

Además, el pequeño debe tomar varios medicamentos para el dolor de sus extremidades y no se le permite asearse por sí solo. Abby tiene que limpiarlo con toallitas para bebé todos los días y lo baña delicadamente una vez al mes. 

La mujer advierte que los costos de tener un gato con ESD pueden ser muy altos, por lo que si bien llama a adoptar animales con esta enfermedad, pide que los futuros lo hagan responsablemente y con el conocimiento de los costos que implica. 

Abby McElroy

«Reed tiene la suerte de tener un gran equipo trabajando para mantenerlo lo más saludable posible. Ha sido visto tanto por un neurólogo veterinario como por un cardiólogo, así como por un fisioterapeuta de animales pequeños y varios médicos generales geniales», dijo la veterinaria a Metro.

‘Tiene una rutina diaria estricta para tratar de prevenir accidentes y lesiones. Él nunca está cerca de los otros animales sin supervisión, y se queda en una habitación de invitados ‘a prueba de Reed’ mientras estoy en el trabajo», agrega.

Abby McElroy

Si bien la vida de Reed no es fácil, el gatito es muy feliz con su nueva dueña. Él le agradece todo lo que ella hace por él a su propia manera, y ella siente la gratitud y el cariño de su mascota.

Desde que lo vio, supo que estaban hechos el uno para el otro. El ESD los unió y ahora nada los podrá separar. 

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