Por Luis Aranguren
11 noviembre, 2020

“¿Podrías cuidar de mi perro? Ella murió ayer y está contigo en el cielo. La extraño mucho”, decía un fragmento de sus dolorosas palabras plasmadas en un papel.

La relación entre un niño y su mascota es de los sentimientos más puros que hay en el mundo. Quizás porque ambos suelen tener el mismo nivel de inocencia y saben que lo más importante en el mundo es dar y recibir amor.

Lamentablemente la vida de los canes es más corta que la de los humanos y debemos lidiar con su pérdida.

Facebook / Cafés suspendidos

Sin importar el tiempo, es algo doloroso pero que recordamos con nostalgia por todos los momentos maravillosos juntos. Fue así como en 2013 una niña de 4 años -en ese entonces-, decidió pedir a alguien especial que cuidara de su querida mascota.

Un día después de perder a su perra, la joven Meredith le escribió una carta a Dios para asegurarse que cuidaría de su mascota.

Getty Images

La can de nombre Abbey tenía 14 años, por lo que Meredith la conoció a lo largo de su vida. Lamentablemente era una larga vida para un perro y tuvo que despedirse de este plano terrenal.

Fue así como la pequeña escribió lo siguiente según la carta publicada en Facebook:

“¿Podrías cuidar de mi perro? Ella murió ayer y está contigo en el cielo. La extraño mucho. Estoy feliz de que me dejes tenerla como mi perro a pesar de que se enfermó. Espero que juegues con ella. Le gusta nadar y jugar con pelotas. Te envío una foto de ella para que cuando la veas sepas que es mi perra. La echo de menos.

Con amor, Meredith”.

La carta fue enviada por correo directamente a Dios y tenía la dirección de retorno, por sí respondía. Una vez llegó a la oficina de correos, el personal la leyó y fue inevitable conmoverse con tan hermosos sentimientos.

Unos días después los padres de Meredith vieron un sobre envuelto en papel dorado -como si viniese del mismo cielo- con una letra desconocida. Dentro estaba un libro del Sr. Rogers titulado “Cuando muere una mascota”. 

Pero eso no era todo, porque la carta había sido respondida:

“Abbey llegó sana y salva al cielo. Tener la foto fue de gran ayuda y la reconocí de inmediato.

Abbey ya no está enferma. Su espíritu está aquí conmigo al igual que permanece en tu corazón. A Abbey le encantaba ser tu perro. Como no necesitamos nuestros cuerpos en el cielo, no tengo bolsillos para guardar tu foto, así que te la envío en este librito para que la guardes y tengas algo para recordar a Abbey.

Gracias por la hermosa carta y gracias a tu madre por ayudarte a escribirla y enviarla. ¡Qué madre tan maravillosa tienes! La escogí especialmente para ti. Te mando mis bendiciones todos los días y recuerdo que te amo mucho. Por cierto, soy fácil de encontrar. Estoy dondequiera que haya amor”.

Una respuesta que sin duda la marcó, hoy Meredith tiene 10 años de edad y seguro que esa respuesta la hizo entender de una mejor manera la situación. Que Abbey estaba en el cielo y era cuidada por alguien que también iba a amarla.

Getty Images

Nuestras mascotas son especiales sin duda, lo mejor que hay en el mundo.

Puede interesarte