La pequeña Abby no se separó de su mejor amigo, y tras 3 horas de intenso amor, el felino falleció.

Todos sabemos lo triste que es ver partir a una mascota, pues para muchos de nosotros se convierten en un miembro más de la familia… y su ausencia definitivamente se notará desde el primer día que ya no estén más a nuestro lado.

Faltará quien nos salude emocionados cuando lleguemos del trabajo, quien nos interrumpa el sueño cuando estemos durmiendo, quien nos extrañe durante el día, quien aproveche un descuido para comerse nuestra comida… y tantas otras situaciones que estamos acostumbrados a vivir, que aunque a veces nos disgusten algunas, se las perdonamos porque son realmente adorables.

Bien lo sabe esta pequeña llamada Abby, que desde que nació vivió acompañada de un hermoso gato que había adoptado su madre 7 años antes.

Facebook @healthy.cute.paws

Todo comenzó cuando su dueña lo encontró y lo metió a su dormitorio de la universidad. Pensó que podría hacerse cargo de él, pero la casa de estudios le dio 48 horas para buscarle otro hogar.

Youtube @The Dodo

Afortunadamente le encontró una nueva dueña, pero el felino no se acostumbró a ella y tuvieron que devolverlo. Así que, como no le quedaba otra opción, sus padres lo cuidaron mientras estudiaba.

Bailey, como lo llamó, tenía una personalidad única y se convirtió en parte de la familia rápidamente.

Youtube @The Dodo

«Nunca imaginé que un día él estaría jugando con mis hijos» dijo su dueña a The Dodo, pero cuando su primera hija, la pequeña Abby llegó a casa, supo que también serían grandes amigos.

Bailey no le quitaba los ojos de encima y quería estar todo el tiempo a su lado.

Lo mismo sucedió con sus otras 2 hijas.

instagram/bailey_no_ordinary_cat
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El tiempo pasó y luego de 14 años de aventuras, juegos y sobre todo mucho amor, Bailey estaba listo para descansar en paz.

instagram/bailey_no_ordinary_cat
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Apenas Bailey comenzó a agonizar por su vejez, Abby, sus hermanas y su dueña se mantuvieron cerca de él, hablándole y acariciándolo para que supiera que seguía acompañado hasta su último suspiro.

Así le cantaba su pequeña amiga 3 horas antes de fallecer:

Descansa en paz Bailey.

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