Por Lucas Rodríguez
30 julio, 2020

En el comiquísimo video, la niña quería demostrarle al perro que si se dejaba caer, ella lo retendría. El ataque de risa que le dio probó que después de todo, el fracaso no fue tan malo.

La confianza es sin dudas uno de los aspectos más importantes para nuestra sociedad. El poder vivir con la seguridad de que no solo tus seres queridos y tus cercanos, sino que también las personas que no conoces pero que viven a tu alrededor, no van a tratar de aprovecharse de ti cuando te encuentres en una mala situación, ni tampoco te van a negar ayuda, es parte de lo que la mayoría de los estándares de calidad de vida describen como las cosas importantes para una vida en sociedad estable y satisfactoria. 

Youtube: Viral Hog

La relación directa entre los índices de felicidad de un país y la confianza que hay entre las personas, es uno de los aspectos que más llama la atención de quienes estudian las relaciones entre las personas. Sin confianza, viviríamos encerrados en nuestros hogares, seguros de que todo el resto solo quiere vernos en nuestro peor momento para conseguir algo de nosotros. 

Youtube: Viral Hog

Pero la confianza es un concepto que no solo se puede medir y ver en grandes concentraciones de personas. También es algo que existe entre una y otra, inclusive en relaciones tan cercanas como las de pareja. Para eso es que los especialistas han inventado los así llamados «test de confianza».

Youtube: Viral Hog

Consisten en una serie de ejercicios para que una persona le demuestre a otra que la confianza que depositó en ella, estuvo bien invertida. El más común es ese donde se nos ordena dejarnos caer de espalda, confiando en que la persona que tenemos detrás nos atrapará. Es el más simple y el más efectivo: nadie quiere pegarse de espalda contra el duro piso. 

Youtube: Viral Hog

¿Pero qué pasa cuando llevamos ese test a una pequeña y tierna niña rusa, junto a su perro? Un video viral divertidísimo, eso es lo que resulta.

Youtube: Viral Hog

Compartido por Viral Hog, el video muestra a una niña sobre un sillón, acompañada por un tierno y de lo más peludo golden retriever. Ya con ver la raza del perro sabemos que no todo saldrá bien: los golden serán los más queridos de todos, pero no son conocidos por ser los más hábiles. 

Para sorpresa de todos, quien falla acá no es tanto el perro, como la niña. Pero la perdonamos: no es que se haya corrido y dejado que el perro caiga de espaldas. Simplemente, no pudo con tanto pelo y grasa cubiertas de felicidad. El perro le cayó encima, aplastándola. Por suerte nadie resultó herido. Todo lo contrario, la niña no puede dejar de reírse. El perro sonríe. Es un día como cualquier otro en Rusia. 

 

 

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