Por Luis Aranguren
25 julio, 2020

El niño de cuatro años pesa cerca de 20 kilos. El elefante, varias toneladas. Aún así pudieron interactuar y darse amor.

Los elefantes por naturaleza son animales tranquilos, disfrutan de pastar y compartir con sus grandes manadas. Pero como todo ser vivo, puede tener una reacción violenta si siente algún tipo de peligro acercándose.

Lo cierto es que no por esas reacciones debemos definir a estos animales, pues tienen la capacidad de reconocer cuando alguien no quiere hacerles daño.

Twitter / Susanta Nanda

En este caso se mostrarán dóciles, buscará recibir e inclusive devolver el cariño de esa persona a la que no teme. Así lo capturó una fotógrafa de vida salvaje en Zimbabwe, cuando su hijo de cuatro años se acercó sin miedo a acariciar a uno de estos.

Lo primero fue ver cómo iba caminando hacia un ser de seis toneladas, Lesanne Fowler vio a su hijo caminar y no pudo evitar decir: «Dios, él es increíble, tan frío».

El elefante solo movió su cola con tranquilidad y lo observaba mientras comía pasto, por si fuese poco se dejó acariciar. Esto nos habla de su inteligencia y la capacidad de discernir el peligro, al ver que este pequeño solo estaba cerca pudo seguir alimentándose sin que nada lo molestara.

El niño inclusive se coloca de espaldas, una clara muestra de confianza para el animal pues ambos reconocían que ninguno debía temer del otro.

El video fue compartido por el oficial del Servicio Forestal Indio, Susanta Nanda quien escribió: «Simplemente sin palabras. El fotógrafo de vida salvaje Lesanne estaba en una sesión de fotos de este enorme elefante toro, cuando su hijo, un pequeño niño zimbabuense, se acercó a él para saludarlo. Gigantes gentiles «.

El video se ha hecho muy popular en la red y nos muestra que si la bondad existe en todos los seres, estos acercamientos pueden ser posibles con facilidad.

Twitter / Susanta Nanda

Cabe resaltar que en las ocasiones donde se han visto «violentos», ha sido cuando están en manadas y safaris pasan a su alrededor. En su deber de proteger a los más débiles intentan alejar al peligro de los jóvenes, además pueden verse agobiados por el sonido de las personas y tantos flash de las cámaras.

Debemos entender que se encuentran en su espacio, si bien podemos compartirlo no debe ser invadido bajo ningún concepto. De ese modo podremos compartir más momentos como este donde ellos son libres y no se sienten agobiados con nuestra presencia, al contrario, la disfrutan.

Twitter / Susanta Nanda

Yo como padre me moriría del terror si viera a mi hijo se acerca a un elefante gigante, pero al parecer se ha criado con ellos y este pequeño sabe cómo tratarlos.

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