Por Alejandro Basulto
15 febrero, 2021

Mientras su familia le decía “adiós” a Caleb, de seis años, este can decidió acostarse sobre él. No quería dejar partir al pequeño que sufrió un accidente vehicular que acabó con la vida de su madre y sus dos hermanos. Su apoyo fue clave para su recuperación.

Los perros son compañeros de la vida fundamentales para muchas personas. Por algo son los mejores amigos del hombre, porque con su lealtad y amabilidad, logran cosas sorprendentes cuando se trata de ayudar a sus dueños. Animales tan puros y confiables, que parecieran ser mágicos en lo beneficiosa que es su compañía cuando uno peor se siente. Incluso, su sola presencia llega a ser terapéutica, sanadora y hasta salvadora de situaciones en que uno está entre la vida y la muerte. Y bien lo sabe la  familia de Caleb, un niño de seis años, al ver cómo un perro de terapia salvó al pequeño.

ita4me / Youtube

Todo partió con un trágico accidente, cuando un joven sin experiencia se distrajo chocando el vehículo en el que se encontraba la madre de Caleb, sus dos hermanos y este pequeño. Ella murió y dos de sus hijos también, solo sobreviviendo Caleb, quien además de tener varios huesos rotos, había sufrido una lesión traumática, que podría haberlo provocado una parálisis, un daño cerebral o hasta en el peor de los casos, la muerte. Un panorama tan pesimista y triste, que tanto el papá como la abuela de Caleb ya estaban mentalizándose para despedirse de este pequeño.

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Sin embargo, luego de varias cirugías y tratamientos, entre los que incluso se intentó con algunos experimentales, a uno de los médicos se le ocurrió un enfoque no tradicional para tratar salvarlo: utilizar a un perro de terapia. Una interacción básica, que de funcionar, generaría una conexión, estimulando la actividad de Caleb, y así mismo, su curación. Su familia dudaba mucho de que esto funcionara, pero aún así estuvieron de acuerdo en su aplicación. Fue entonces cuando apareció en acción el golden retriever llamado Coronel, el que rápidamente se posó en la cama de este niño herido, mientras su entrenadora Susan lo guiaba.

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Este can se acercaba al pequeño cuerpo de Caleb, como si buscara sus caricias, logrando sorprendentemente que reaccionara. La frecuencia cardíaca de este niño de seis años mejoró, junto con su función pulmonar se estabilizó. La compañía de este perro estaba haciendo un milagro en este pequeño, la que continúo sin interrupciones durante cada día. No había día en que Coronel no visitara a Caleb, pequeño que cada vez que lo veía se alegraba y mostraba una mejoría sorprendente. Los médicos no lo podían creer, era mucho más del éxito que esperaban tener con este tratamiento.

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Pasó el tiempo y Caleb recuperó más su conciencia y movilidad, llegando a poder sentarse para interactuar con su amigo perruno. Después fue solo cuestión de días para ver a este niño de seis años lanzándole una pelota a Coronel, can que también parecía demostrar disfrutar la compañía de su pequeño amigo humano. Niño que ahora ríe, juega y avanza a pasos agigantados en su rehabilitación. Todo gracias a la fuerza del amor de un perro que milagrosamente apareció en el momento más crucial y oportuno ante su vida.

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