Por Camilo Morales
16 octubre, 2020

De 12 perros que acompañaban a sus dueños solo tres se salvaron. Entre los que fallecieron se encuentra el gran danés de Ann Elizabeth Isham, una joven que decidió quedarse junto a su mascota hasta el final, mientras el Titanic se hundía en medio del Océano Atlántico. Su historia al fin salió a la luz.

El hundimiento del Titanic, un barco británico que terminó su viaje por el Océano Atlántico de forma abrupta y trágica, fue un acontecimiento que hasta el día de hoy no deja de sorprendernos. El enorme barco que zarpó desde Liverpool con dirección a Nueva York chocó contra un iceberg, lo que produjo daños gravísimos para la estructura de la navegación y su posterior naufragio. Eso provocó que miles de personas quedaran flotando en las gélidas aguas, muriendo más tarde por hipotermia o por ahogo. 

La Nación/GDA

Una historia desconocida sobre una pasajera del Titanic salió a la luz las últimas semanas. Se trata de Ann Elizabeth Isham, una mujer que murió junto a su perro, un gran danés, en pleno hundimiento del barco. 

Según cuenta Insider, Ann Elizabeth Isham fue una mujer que nació en Chicago, Estados Unidos, pero que luego comenzó a vivir junto a un familiar en París. Estando allí cruzaba constantemente el Océano Atlántico, todos los veranos, para ir hacia Estados Unidos y visitar a su hermano. Por ese motivo, cuando corría el año 1912, Ann se decide por comprar un boleto para viajar en el gran trasatlántico británico de acero, el Titanic.

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Ann era una amante de los animales, tanto así que viajó junto a su perro, un gran danés, a bordo del barco. Pero la trágica noche del 14 de abril de 1912, mientras el barco se hundía, Ann fue en búsqueda de un bote de emergencia y se encontró con que los dueños no podían ir con sus mascotas en estas pequeñas embarcaciones.

Ahí fue cuando Ann decidió permanecer en el barco para quedarse acompañando a su perro. Horas más tarde fue encontrado un cuerpo de una mujer flotando y abrazando a un perro, entre los miles de muertos en el océano. Se especula que esa persona era Ann.

Se sabe que en el Titanic viajaban 12 perros junto a sus dueños, de los cuales solo tres lograron salvarse. El primero fue un pekinés que logró subirse junto a la familia Harper a uno de los botes. La otra fue una perrita llamada Lady, de raza Pomerania, que fue envuelta por su dueña, Margaret Hays, en una manta simulando ser un bebé. Y la tercera mascota fue otro Pomerania, cuya dueña llamada Barret Rothschild, perdió a su esposo.

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En Vermont, Estados Unidos, se construyó un monumento en honor a Ann, por su amor incondicional hacia los animales. 

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