Por Antonio Rosselot
14 junio, 2021

“67 veces en que lo escuché gritándome ‘Mamá’ y golpear la puerta del baño (…) ahogándome en mis lágrimas, porque ya no podía soportar el sonido de su voz y tampoco tenía la voluntad para contestarle”, escribió Suka Nasrallah (Inglaterra) en Facebook, en un relato con el que seguramente muchas madres podrán identificarse.

Ya hemos hablado antes aquí de la maternidad, explicándole a quienes no saben que si bien es un proceso lleno de belleza y compromiso, también tiene grandes dificultades y puede llegar a ser muy angustiante.

Dicho esto, les traemos otro caso de una madre que no vio otra opción que recurrir a las redes sociales para desahogarse con sus contactos, contando lo agotada que la ha dejado la crianza y cuidado de sus tres hijos. Eso no significa por ningún motivo que ella no los ame incondicionalmente, pero sí siente la necesidad de tener más tiempo exclusivo para ella.

La escritora Suka Nasrallah vive con su familia en Windsor (Inglaterra) y, hace unos días, compartió un crudo relato en su perfil de Facebook sobre lo cansadora que ha sido la vida cuidando a sus hijos en esta época, a pesar de tener una pareja que la apoya.

Suka escribió sobre la mañana en que uno de sus hijos la llamó un total de 67 veces mientras ella estaba en la ducha, causando su desesperación y su angustia por no poder tener siquiera diez minutos de calma al día. La situación la descolocó y, en sus propias palabras, ya simplemente no podía seguir escuchando al pequeño.

“67 veces. Me llamó 67 veces mientras me estaba duchando. De hecho comencé a contar a la mitad, como una forma de mantener la calma y no gritar, así que seguramente fueron más de 67 veces (…) 67 veces en que lo escuché gritándome ‘Mamá’ y golpear la puerta del baño, mientras descansaba bajo el chorro de agua caliente y ahogándome en mis lágrimas, porque ya no podía soportar el sonido de su voz y tampoco tenía la voluntad para contestarle”.

—Suka Nasrallah en Facebook

Luego, la mujer explicó que su reacción se dio porque no tenía las ganas de conversar ni hacerse cargo de nada mientras estaba en la ducha, un momento para ella misma que necesitaba “desesperadamente”.

Además, dijo que los chicos habían empezado con el griterío a las 6:45 de ese día, y que el café de la mañana no había logrado darle el empujón anímico necesario, por lo que la situación la llevó al borde del colapso.

“Todo lo que quería eran 10 minutos para mí, pero claramente fue mucho pedir (…) 67 veces en que esa palabra resonó en mis oídos. Por esto es que las madres están tan tocadas. Por esto es que nos quedamos despiertas hasta tarde, sabiendo que nos vamos a arrepentir la mañana siguiente. Por eso reaccionamos fácilmente. Por eso somos tan sensibles; porque estamos dessensibilizadas”.

—Suka Nasrallah en Facebook

Nasrallah continuó su texto comentando con adjetivos todo lo que sentía al tener la presión de ser una buena madre, y lo que espera la sociedad de ellas a partir de su rol clásico.

Muchas veces no se pone atención a la necesidad de la madre de tener un espacio para desarrollar su individualidad y, cuando lo pide, puede ser acusada de no estar lo suficientemente comprometida.

“Estamos anestesiadas, estamos desgastadas, fundidas, agotadas, poco entendidas, luchando. Ser necesitada todo el tiempo es agotador, y una madre nunca deja de ser necesitada. No tenemos una meta visible. #EstoEsMaternidad”.

—Suka Nasrallah en Facebook

El relato de Suka es un reflejo vivo de la situación de miles de madres a nivel mundial. Combinar la maternidad y el trabajo siempre es una tarea difícil y desgastante, por lo que hay que saber tratar a estas madres con respeto y entendimiento de su situación.

Pero sobre todo, lo más importante es darles reconocimiento y apoyo en su labor. ¡La paternidad/maternidad debe ser compartida siempre!

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