Por Yael Mandler
2 octubre, 2015

La locura de beber agua embotellada está haciendo más daño del que creíamos

Un día de trote con el sol a cuestas. Vas avanzando por un camino difícil que parece no acabarse nunca. Los rayos de sol se sienten cada vez más potentes sobre tu cabeza y pequeñas gotas de sudor ya aparecen por todo tu cuerpo. Empiezas a arrepentirte de haber salido de tu casa en vez de haberte quedado en tu cama viendo una película hasta que recuerdas que traías una botella de agua muy helada contigo: un milagro de la modernidad que salva tu vida y te devuelve la felicidad, junto con el amor por el deporte. Pero esta linda historia tiene un triste final…

La contaminación que produce este producto, desde su confección hasta que llega a tu mano, es inmensa. Su producción sólo en Estados Unidos usa una energía equivalente a 32 millones de barriles de petróleo, mientras que 54 millones más se usan en transporte, el equivalente a llenar 1,5 millones de autos durante un año.

Un promedio de 30 litros de agua envasada se consumen por persona en el mundo, mientras que la tendencia que se repite a nivel mundial indica que alrededor del 20% del agua embotellada que se consume en cada país viene de otros países, lo que incrementa la contaminación por transporte. La marca Evian, por ejemplo, es de origen francés, pero sus características botellas están repartidas por todo el mundo.

Y el consumo de este producto en algunos países es alarmante, considerando las distintas variedades de este producto (agua con gas, agua sin gas, agua saborizada y agua funcional). Echa un vistazo a lo que ocurre en Latinoamérica. Este gráfico revela los litros de agua embotellada que fueron consumidos per cápita durante el 2014 en cada país:

revela los litros de agua embotellada per cápita consumidos en los países latinoamericanos.

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americaeconomía.com

Por si fuera poco, la gran mayoría de las botellas vacías (el 75% en EE.UU)  terminan en lagos, vertederos, arroyos y océanos, donde quizás nunca terminen de descomponerse. 

Frente a esta problemática, en algunos lugares del mundo se ha intentado frenar el consumo. En la ciudad de Bundanoon (Australia) y San Francisco (Estados Unidos) se ha prohibido la venta de agua embotellada en lugares públicos. Esta medida ha sido tomada con el objeto de poner fin a los residuos procedentes de la industria.

Por su parte, los grandes participantes de la industria, como Nestlé, Danone, Coca-Cola y Pepsi, realizan esfuerzos para incrementar el contenido reciclable en el material utilizado para la confección de las botellas. Por ejemplo, Coca Cola promedia un 34% de material reciclado en sus botellas, mientras que Danone promedia un 9%. Pero estos esfuerzos avanzan lento.

¿Y si mejor volvemos a beber agua de la llave?

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