Por Macarena Faunes
4 noviembre, 2019

Kanakota, de 18 años, tenía sus piernas encadenadas para evitar que escapara. Soportó a tres grupos de personas, pero su cuerpo no resistió más.

Las mascotas no deben sufrir ningún tipo de maltrato. Su única misión en la vida es dar amor a los demás. ¿Por qué las personas siguen insistiendo en que son objetos con los que se puede lucrar? ¿Acaso no ven que ellos sufren como todos los demás? ¿Qué tiene que pasar para que esta cruel práctica termine?

Una nueva víctima cobró la explotación animal en Sri Lanka. Un elefante se derrumbó en pleno trabajo producto del cansancio y del calor con el que fue obligado a ejercer. Falleció en el lugar, en vista de todos los turistas que llevaba en su espalda y de su dueño, quien no hizo nada para ayudarlo. Sufrió un verdadero calvario. 

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Kanakota, de 18 años, fue presionado para cargar a los visitantes de un safari en su espalda. Con sus piernas encadenadas, desnutrido y en muy mal estado de salud, soportó llevar a tres grupos distintos por el recinto. Su cuerpo no resistió más y cayó al suelo. 

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Daily Mail informó que el animal fue golpeado en reiteradas ocasiones con un gancho y una varilla de metal para que no abandonara sus labores. Querían que cumpliera con sus obligaciones sí o sí.

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Kanakota dejó de existir en este mundo el pasado 16 de octubre. Diversos lugareños de sector fueron a despedirlo en un día de lluvia. Colocaron sobre su cuerpo una manta para que sus restos no se humedecieran. Presentaron sus respetos hacia él.

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La muerte del elefante pudo ser prevenida. Kanakota tuvo que dejar este mundo de manera natural, no inducida por obra de los humanos. Mi opinión la corrobora Paul Healey, de Moving Animals.

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«La muerte trágica y cruel de este joven elefante era completamente prevenible.

Hasta que los turistas se nieguen a montar elefantes, más de estos gentiles gigantes continuarán sufriendo y colapsarán por el agotamiento».

-Paul Healey, de Moving Animals a Daily Mail-

Utilizar a estos animales para trabajo forzado es más común de lo que se piensa en Asia. World Animal Protection estima que 3 mil de estos ejemplares son utilizados a modo de entretenimiento. EL 77% es tratado de manera inhumana.

Kanakota se merecía un deceso digno. Debió vivir en feliz en su hábitat natural, procreando su especie en compañía de su familia. Pero tuvo un trágico final por culpa de un grupo de personas que no vieron a tiempo su sufrimiento. Espero que se haga justicia por él. Te invito a que cada vez que veas que un animal está siendo maltratado de esta manera, no seas cómplice de esto y lo detengas.

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