Por Javiera González Ruiz
14 diciembre, 2018

Aunque aún le cuesta subir las escaleras, es muy feliz con su nueva y única familia.

No todos los perros tienen la fortuna de nacer en una casa y con una familia que les entregue amor. Sin embargo, varios de ellos han sido rescatados por refugios y pasan sus días seguros y alimentados. Pero no es lo mismo que tener un hogar para siempre…

Bien lo sabe Cosmo, un perro San Bernardo de más de 60 kilos que por primera vez sabe lo que es ser parte de una familia.

Si bien había vivido mucho tiempo en el refugio Hearts United For Animals, el perro no tenía idea de lo que era compartir con más personas y más animales, pues salía a pasear a diario pero dormía en un espacio reducido.

The Dodo

Pero ahora que Jayne lo conoció, todo será distinto para él.

The Dodo

Luego de querer adoptar un perro más para su hogar y de buscar en varios sitios web, finalmente la mujer se convenció de que Cosmo era el perro que andaba buscando. Lo presentaban como una mascota adorable, muy amigable y regalón.

Sin embargo, jamás había vivido con niños… pero Jayne estaba dispuesta a intentarlo.

Así que fue en busca de Cosmo y cuando lo vio, supo enseguida que no se arrepentiría. Él parecía no entender nada y aunque se veía un perro muy feliz, le hacía falta sentirse en casa.

The Dodo

Aunque fue todo un desafío llevarlo, no viajaba en auto hace años y jamás había estado en una casa. Así que cuando llegó, todo le parecía una sorpresa.

The Dodo

Si bien no sabía subir bien las escaleras ni comprendía que no debía tomar agua del inodoro, se sentía totalmente a gusto con su nueva familia, en especial con los 2 hijos de Jayne y sus otros hermanos perros, con quienes le gustaba jugar y pasar la tarde.

The Dodo

Mira aquí parte de su llegada a casa:

Sin duda que este es solo el comienzo de una vida llena de amor para Cosmo.

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