Por Constanza Suárez
27 noviembre, 2018

Necesitó de 35 policías para que sus abusivos dueños la dejaran libre. Ahora goza de buena salud en un centro de rehabilitación con otros 7 orangutanes.

Pony, una orangután de Borneo en peligro de extinción, fue descubierta en febrero de 2003 en un burdel en Kareng Pangi, Kalimantan Central, Indonesia encadenada a una pared y acostado en un colchón.

Su historia es horrorosa. Durante años, la hembra fue explotada sexualmente por agricultores locales de aceite de palma. Tras ser arrebatada de su madre cuando era bebé, sus captores trataron a Pony con una violencia extrema, afeitándola cada dos días y obligándola a usar perfume y maquillaje. Incluso se le enseñó a realizar actos sexuales a pedido de sus clientes.

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Afortunadamente, en 2003 ese infierno se acabó para la linda Pony cuando fue rescatada. Lone Droscher-Nielson, quien formó parte de ese equipo de rescate, le dijo a The Sun: “Cuando descubrí que la usaban para la prostitución y no solo como una mascota, me horroricé. Tal vez en mi ingenuidad nunca hubiera creído humanamente posible hacer algo así a un animal”.

Pero sacar a Pony del lugar no fue fácil. Sus dueños se rehusaban a dejarla ir, de hecho amenazaron a los rescatistas con machetes. Finalmente, se necesitaron 35 policías armados que exigieron entregaran al animal, según relató Michelle Desilets, directora de la Fundación de Supervivencia del Orangután de Borneo a VICE, en 2007.

Debido a la naturaleza ilegal de la Indonesia rural, sus captores nunca enfrentaron cargos por sus acciones.

Desde el burdel fue llevada a un santuario de orangutanes cercano, administrado por la Fundación de Supervivencia del Orangután de Borneo.

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Se recuperó lentamente y los cuidadores masculinos fueron presentados lentamente a ella. Ya no parecía tenerles miedo y estaba feliz con cualquier compañía que pudiera tener”, contó Lone. Finalmente, la trasladaron a una de las islas.

Pony goza de buena salud 15 años después de su terrible experiencia y ahora vive en un recinto en el Centro de Rehabilitación Nyaru Menteng con otros siete orangutanes.

Monterado Fridman, el Coordinador de Comunicación y Educación del santuario, dijo: “Vivir tanto tiempo con humanos y ser tratado de manera tan espantosa mientras estaba en cautiverio, no hizo fácil para Pony aprender a vivir como un orangután salvaje”.

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“Pony ha pasado por un largo proceso de rehabilitación para olvidar su terrible experiencia y recuperar su naturaleza salvaje para convertirse en un verdadero orangután”, según el portal Daily Mail.

Sin embargo, los guardianes creen que es poco probable que alguna vez la liberen a la naturaleza porque pasó demasiado tiempo en cautiverio para aprender habilidades básicas de supervivencia.

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