Por Daniela Morano
16 mayo, 2019

Al lado de un restaurante, Dasha la osa sólo recibía restos de comida que le lanzaban.

Dasha, una osa, vivió en cautiverio durante 10 años de su vida. Su único propósito era entretener a los clientes de un restaurant en Yerevan, Armena, donde lo sólo comía los restos de comida que ellos mismos le daban. Sus crías, sea cuando sea que nacieran, tendrían el mismo futuro: encerrados, como medio de entretención para los humanos.

En noviembre del 2017 fue rescatada por el International Animal Rescue quienes con ayuda de donaciones sacaron a Dasha y Misha, su compañero, del encierro. Misha falleció un tiempo después pero Dasha seguía luchando. Una vez que estuvo fuera de su pequeñísima jaula supieron que estaba embarazada, y meses después dio a luz.

North Downs Picture Agency

Desde que los cachorros de 14 meses y su mamá viven en un sector de las Montañas del Caucaso, su vida ha mejorado de manera significativa. Pero no es tan simple: los guardaparques deben supervisar cada cierto tiempo, a través de un satélite, que todo se encuentre en orden y tanto la madre como sus crías estén en buenas condiciones.

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En Armenia, los oso cafés suelen ser mantenidos en cautiverio en deplorables condiciones cerca de restaurantes y centros comerciales para atraer a turistas de todo el mundo.

Pero ahora la IAR tiene el apoyo de oficiales y fundaciones animalistas como la Preservación de Vida Silvestre y Bienes Culturales, con quienes planean liberar hasta 80 osos.

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«Cada año osos son ilegalmente cazados y una vez capturados, muchos terminan en jaulas escuálidas como objetos de entretención. Algunos quedan en terminales de buses o escondidos en sótanos oscuros. Algunos están mentalmente tan agotados que ni siquiera se mueven. Viven frustrados o aburridos en si miserable existencia».

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Al menos Little Coco y Luca, las crías de Dasha podrán vivir sus vidas libres.

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