Por Daniela Morano
6 noviembre, 2018

Desde pequeño que este oso convive con los humanos, y ahora sus crías han comenzado a imitarlo.

Cuando uno anda apurado por la vida, lo que más necesita es un transporte eficiente y rápido para llegar a su destino lo más pronto posible. Lamentablemente el transporte público rara vez ofrece eso, pero quienes sí pueden ser de ayuda son aquellas personas en sus coches particulares. Y este oso en el poblado de Ocampo, Coahuila, México, sabe eso muy bien.

Por algo lleva meses pidiendo aventones. Sí, este oso, que ha sido nombrado como “Oso de la Encantada” se sienta todos los días en el mismo lugar, todas las mañanas. Espera pacientemente que los trabajadores camino a la minera “La Encantada” sean tan amables de llevarlo hasta la mina y en las tardes de regreso al poblado de Ocampo.

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Pobladores del lugar han asegurado a distintos medios locales que tanto ellos como el oso se han acostumbrado a convivir, y que jamás ha atacado a nadie ni se ha mostrado agresivo con las personas.

Es más, hay días en que incluso se acerca a tiendas de comida a pedir golosinas.

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Y es que el “Oso de la Encantada” desde pequeño que se acostumbró a los platillos y dulces que los humanos tienen para ofrecerle. Mineros incluso aseguran que ahora llega junto a sus dos crías, quienes probablemente también se acostumbren a pedir algún regalito (a pesar de que el favor lo hacen ellos).

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Quizás lo esperan por ser tan amables y no matarlos de un rasguño, como uno esperaría de un enorme oso como este.

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Sea como sea, está claro que estas dos especies se llevan perfectamente bien en este pueblo. Quizás eventualmente los osos podrían aprender a conducir y darle aventones a los mineros.

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