Por Antonio Rosselot
16 septiembre, 2019

Pooh fue rescatado hace 4 años y puesto en un santuario, pero sus cuidadores dicen que el maltrato sufrido le impedirá volver a vivir en su hábitat natural.

Nosotros, los humanos, tenemos un doctorado en hacer sufrir a las otras especies vivas de este mundo. No nos basta con destruir ecosistemas y contaminar los espacios de vida de los animales, sino que también los domesticamos y los hacemos cometer atrocidades en contra de su voluntad.

Este fue el caso de Playful Pooh, un oso pardo asiático que ha sufrido prácticamente durante toda su vida. Oriundo de Pakistán, fue forzado a vivir con un bozal puesto durante gran parte de sus 10 años de vida y usado como fuente de entretenimiento: lo obligaban a luchar con perros entrenados para deleitar a las morbosas audiencias locales.

World Animal Protection

La agresividad con la que Pooh debía lidiar en cada uno de estos eventos de pelea le terminó por pasar la cuenta: terminó con dolorosas lesiones crónicas —y mal tratadas, por cierto— y lo peor de todo: una ceguera permanente e incurable.

Foto referencial (PA)

En enero de 2015, luego de años sufriendo todos los días, las autoridades locales fueron avisadas de un evento de lucha en donde participaría Pooh y otros 11 de sus osos, así que se hicieron presentes en el lugar y se llevaron a los ejemplares al Balkasar Sanctuary, un espacio protegido para osos que fueron víctimas de abusos.

«Es un oso traumatizado. Todavía tiene muchos problemas de conducta y minutos en donde no se mueve; nuestros compañeros han tenido que buscar maneras de moverlo. Descubrieron que lo que funcionaba mejor era llenar huesos grandes con comida y repartirlos por el sector».

Marie Chambers, de World Animal Protection, al Mirror

World Animal Protection

Según la organización World Animal Protection, no se sabe cómo habría llegado Pooh a las manos de esas personas horribles que decían ser sus dueños, pero a la vez afirman que estos osos son capturados de pequeños por los cazadores furtivos, que matan a sus madres. Marie Chambers cree que el oso perdió su visión por culpa de algún ataque de perros o por maltrato de sus captores.

«No nació ciego. No tenemos idea cómo fue que lo cegaron, es muy probable que haya pasado cuando fue mordido o arañado por un perro con garras afiladas, pero también podría haber sido dañado por uno de los ‘entrenadores'».

Marie Chambers, de World Animal Protection, al Mirror

PA

La vida de los osos de lucha es bastante terrible. Según las estadísticas entregadas por WAP, hay alrededor de 120 osos usados para entretenimiento en Pakistán: la gran mayoría es obligada a hacer bailes, y alrededor de otros 15 más son usados para lucha. Para que no hagan daño mientras los entrenan, los cuidadores les cortan los dientes y las garras, además de dejarlos con bozal permanente.

Pooh ahora está a salvo en el santuario de osos, pero según los cuidadores, los maltratos que sufrió en sus vidas pasadas le dejaron un daño emocional y anímico irreparable: creen que este oso no podrá volver a vivir una vida salvaje y libre.

World Animal Protection

Es hora de que empecemos a tomarle el peso a todo esto que sucede, no podemos permitir que se siga destruyendo la vida salvaje con esa liviandad.

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