Por Diego Aspillaga
30 abril, 2020

Estos avistamientos eran impensados cuando el coronavirus no formaba parte de nuestras vidas. Pero ahora, sin personas en las calles ni ruido que asuste a los animales ,estas criaturas están aprovechando su merecido descanso de la sociedad y apareciendo más que nunca. 

La pandemia causada pro el COVID-19 ha interrumpido las vidas de gran parte de la población mundial.

La enfermedad, detectada a fines del 2019 en la ciudad china de Wuhan, se esparció rápidamente por todo el mundo, obligando a la mayoría de los gobiernos a encerrar a su población en un esfuerzo por detener los casos y evitar que los sistemas de salud colapsen mientras los científicos intentan dar con una vacuna. 

AP

Por el momento, el coronavirus parece ser una maldición insuperable para la raza humana. Pero si bien estamos sufriendo los estragos de esta pandemia, los animales y la naturaleza agradecen su aparición. 

Y es que la humanidad se ha visto forzada a detenerse y quedarse en sus casas, lo que también ha frenado en seco todo el daño y la contaminación que como especie estábamos infligiendo a todo lo que nos rodea. 

Mientras nosotros sufrimos, la capa de ozono se ha recuperado, las temperaturas han bajado y los niveles de contaminación mundiales han llegado a los niveles más bajos desde la Segunda Guerra Mundial. 

NASA

Y mientras la naturaleza se recupera del daño que le hemos hecho, los animales que en ella viven también han aprovechado nuestra ausencia para retomar sus terrenos, ahora invadidos por la raza humana.

Desde animales que se creían extintos apareciendo en las calles desiertas de la India hasta miles de tortugas apareciendo en las playas a desovar tranquilas luego de que sus mayores depredadores -nosotros- desaparecieran, los animales están reclamando los hábitats que les quitamos, y así lo demuestra el siguiente caso. 

Una familia mexicana de la localidad de Nuevo León respetaba la cuarentena impuesta por las autoridades en su casa cuando escucharon un chapuzón en la piscina de su jardín.

@davidfaz

Al ver quien era el responsable de ese escándalo, no lo podían creer: un oso negro había decidido usar las instalaciones para refrescarse, aprovechando que no habían moros en la costa.

@davidfaz

El oso se lanzó a la piscina y nadó unos minutos hasta que loss dueños de casa comenzaron a asustarlo con palos y señas para que dejara la propiedad. Luego de sacudirse y secarse, e inspeccionar los árboles aledaños para ver si podía escalar alguno, el animal decidió que ya había tenido suficiente agua y se fue en paz.

Estos avistamientos eran impensados cuando el coronavirus no formaba parte de nuestras vidas. Pero ahora, sin personas en las calles, sin ruido que asuste a los animales y sin el peligro de ser descubiertos y perseguidos, los animales salvajes están aprovechando su merecido descanso de la sociedad y apareciendo más que nunca. 

@davidfaz

El coronavirus puede ser una maldición para la raza humana, pero ha demostrado ser una bendición para el planeta y los animales salvajes que habitan en él.

 

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