Por Camila Londoño
15 abril, 2016

¿Hasta cuándo SeaWorld?

Ashley Miller estaba en SeaWorld San Antonio presenciando un “espectáculo”, cuando las cosas se salieron de control (como es usual en Sea World). Ese día, dos ballenas hermanas llamadas Sakari y Kamea eran las encargadas del show, pero decidieron que sería más divertido jugar y ver a su madre Takara (quien estaba cerca, separada por una puerta) en lugar de obedecer las señales del entrenador. Después de un tiempo se aburrieron y empezaron a pelear con mucha fuerza. Tal como lo harían en la vida salvaje. La diferencia es que no estaban en el mar; estaban en un tanque y el entrenador simplemente se reía y explicaba al público que estaban jugando. ¿Que debía hacer en lugar de reír? Al menos permitir que Takara, la madre, entrara al tanque para disciplinarlas antes de que algo malo ocurriera.

Happy Easter from Shamu and Friends! #seaworldsanantonio #shamu

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De repente, Sakari y Kamea desaparecieron de la superficie.

Cuando volvieron a salir, el mentón en Sakari estaba sangrando. Cuando el entrenador lo notó, hizo que Sakari metiera su cabeza en el agua para acariciarle la espalda. Obviamente, dice Ashley, buscaba que nadie se diera cuenta del incidente.

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Ashley Miller

Las imágenes de Ashley, quien dijo que su experiencia había sido frustrante, lo dicen todo.

No se sabe si fue por un mordisco o un golpe dentro del tanque, pero ambas opciones son absurdas y dolorosas.

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Ashley Miller

En SeaWorld aseguraron que el accidente con Sakari había sido menor y que un comportamiento así, era totalmente natural en el mundo de las orcas.

Pero, ¿en realidad es normal? Expertos en orcas han asegurado que ellas rara vez pelean de esta forma. Como las orcas del parque vienen de distintas partes y además viven en cautiverio, sufren de estrés, lo cual desemboca en este tipo de situaciones violentas. Además, una orca en el océano tendría la posibilidad de huir frente a una pelea de estas características.

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Ashley Miller

Obviamente, no es la primera vez que algo así sucede.

Una veterinaria de PETA denunció que había visto marcas de dientes en las orcas de SeaWorld San Antonio. Y una ex empleada del parque aseguró que usualmente encontraba en los filtros de agua, pedazos de piel que las orcas se arrancaban. De hecho, en 1989, una orca llamada Kandu se rompió la mandíbula tratando de embestir a una de sus compañeras; con la fractura, se rompió una arteria y murió.

Ya han anunciado varias veces en SeaWorld, que el programa de crianza de orcas llegará a su fin, pero mientras tanto, ¿qué sucederá con todas las orcas que ya nacieron y crecieron en cautiverio?

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