«Nunca se sintió cómodo con su vida en cautiverio», dijo un ex-trabajador que ahora es rescatista de animales.

Los animales no vinieron al mundo para vivir en cautiverio, y no hablamos ni siquiera de maltrato, habrá quienes los tengan en lugares con muy poco espacio, incómodos, pero que no saben (o no quieren saber) que le están haciendo un verdadero daño a su ‘mascota’. Es muy distinto hablar de un gato o un perro doméstico, a hablar de grandes felinos o animales acuáticos.

Seguimos viendo lamentables casos de muertes de animales en cautiverio, como Apollo, una morsa que era recluida en Marineland por la zona de las Cataratas del Niágara, quien sufrió un ataque cardíaco a los 17 años, cuando normalmente, esta especie suele vivir hasta al menos los 30 años.

Walrus Watch

Hasta dónde tenían entendido sus cuidadores no tenía ningún problema de salud, pero ya son 4 las morsas que se les mueren en este lugar en este «Parque Marino». Ahora solo les queda una llamada Smooshi, una hembra que muy probablemente no estará nada a gusto viviendo sola.

«Si bien la pérdida de Apolo es realmente devastadora para todos los que lo conocimos, nos sentimos cómodos al saber que pasó muy rápido y sin dolor evidente» dijo el comunicado del Parque.

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Incluso al respecto comentó Phil Demers un ex entrenador de este parque que ahora se dedica a rescatar distintas especies:

«Él no era tu tipo alfa masculino. Él era un verdadero amor. Nunca se sintió cómodo con su vida en cautiverio, pero nunca fue un animal agresivo «

Phil Demers a CBC

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El estrés de perder los pocos compañeros que tienen al ser despojados de sus familias les afecta y mucho, cosa que puede haber generado esta triste caída tipo ‘efecto domino’.

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