Por Alejandro Basulto
9 septiembre, 2020

“Papá lo trata absolutamente como un bebé”, dijo su hija, Rachael Rodrigues.

Los perros deben ser los animales más amados del mundo. Con su lealtad, ternura y singular belleza, han sabido cautivar a millones de personas en todo el planeta. Son seres vivos realmente asombrosos, capaces de sorprendernos en cualquier momento con su gran habilidad de llevar a cabo acciones y conductas divertidas o conmovedoras. Sin embargo, a pesar de lo lindos y amigables que pueden ser, aún así existen quienes no se sienten atraídos por sus encantos, optando en vez por otras mascotas, como las aves, lo peces o los gatos.

Rachael Rodrigues / Facebook

Este último era el caso de la familia de Rachael Rodrigues, una joven que siempre quiso un can que le hiciera compañía. Pero que tenía la mala fortuna de tener unos padres que no se sentían precisamente atraídos por estos leales animales.

Aún así, ellos conociendo este anhelo de su hija, decidieron regalarle hace siete años, para su graduación, un golden retriever, al que ella llamó Oliver. Obsequió que la emocionó y que hasta hoy le sigue sorprendiendo, en especial, por la relación que formó su padre con su perro.

“Mis padres eran muy anti-perros, ya que siempre hemos tenido gatos y ellos dudaban con el trabajo adicional [adiestramiento, paseo, aseo, etc.] que viene con un perro (…) Papá estaba enamorado desde el principio (…) A menudo caminaba por la casa simplemente cargando a Oliver. En la primera semana que lo conseguimos, pensamos que Oliver tenía dolor de estómago y no dormiría toda la noche, así que papá durmió en el suelo con él debajo de una manta y le frotó el estómago toda la noche”

– dijo Rachael Rodrigues a The Dodo.

Desde el primer día, el papá de Rachael ha tratado a Oliver como si fuera su bebé. Un niño más de la familia. Generándose un amor mutuo entre ambos. Que se ha reforzado a través de diferentes acciones, como cuando este hombre lo cubre con una manta y lo arropa previo a que Oliver duerma su siesta. Una escena muy conmovedora, que se repite cada día.

Rachael Rodrigues / Facebook

A pesar de que nunca quiso un perro, el papá de Rachael ama tanto a Oliver, que no hay momento de la siesta en que no aparezca él dispuesto a arropar a este can. Demostración de cariño, que también incluye abrazos y besos. Antes los cuales este perro, pareciera disfrutarlos con ganas, dejándose querer. Sabe que es él bebé de papá, por lo que no disimula su felicidad al recibir tanto afecto.

Puede interesarte