Cuando quiso ir a la ceremonia de cremación, no le contestaron más el teléfono. Ahora la busca desesperada.

Todos los que tenemos animales sabemos lo importante que son y lo mucho que significan para nosotros. Su incondicional amor y fidelidad los convierte enseguida en un miembro más de la familia y como tal, estamos dispuestos a hacer de todo por su bienestar y felicidad.

Bien lo sabe Verónica Ibáñez, una mujer de Puente Alto, Chile, que adoptó a su perrita llamada Perla cuando era solo una bebé de tres meses y terminaron compartiendo 11 hermosos años.

Juntas tuvieron que lidiar con un cáncer mamario que aquejó a la perrita y por el que su dueña hizo todo lo posible por operar y tratar para que no sufriera y pudieran seguir compartiendo, aún así tuviera que endeudarse.

Facebook @Verónica Ibañez

Afortunadamente conocía a un veterinario que la operó de urgencia y le permitió pagar la cirugía con el tiempo. Perla se recuperó y logró vivir tres años más al lado de su dueña, hasta que finalmente falleció el jueves recién pasado en compañía de su familia.

Y como quería darle una sepultura digna y donde pudiera estar siempre cerca, pensó que cremarla sería la mejor opción. Sin embargo jamás imaginó que habrían personas tan crueles, que podrían lucrar con el dolor de otro.

«Yo esta casa la arriendo y por eso decidí no enterrarla, porque no quería dejarla ‘botada'», contó entre lágrimas Verónica a UPSOCL luego de darse cuenta de que había sido estafada.

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De acuerdo a su relato, contactaron a distintos veterinarios para pedir recomendaciones y finalmente su hija decidió contratar los servicios de una supuesta empresa llamada «petcremaciones» que, como muchas otras, iban a retirar el cuerpo de la perrita y unos días después se podría presenciar la cremación, para asegurarse de que las cenizas entregadas fueran de su mascota.

«Lo llamamos, llegó a la casa, se llevó a mi perrita, me pidió el adelanto de la cremación y me dijo que para que estuviera tranquila podía ir el lunes a presenciar la ceremonia. Obviamente yo quería ir, así que el domingo lo traté de contactar para que me enviara la dirección exacta del crematorio y no me contestó nunca«.

Decidida a encontrar a su perrita, fue a la dirección que aparecía en la página web del sitio, pero aunque recorrió todo el sector, no ubicó ningún crematorio y se dio cuenta de que había sido estafada de la forma más cruel.

«No me duele la estafa, no me duele el dinero, me duele no saber dónde dejó a mi perra, dónde la botó o qué hizo con ella» asegura Verónica, quien enseguida denunció la situación a carabineros y ya están investigando el caso.

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Además recurrió a redes sociales para denunciar al hombre que figura como el dueño de la empresa, identificado como «Álvaro», y para su sorpresa, varios usuarios también denunciaron haber sido víctima de sus estafas, aunque la gran mayoría recibió en algún momento -no en el tiempo pactado- una ánfora con las supuestas cenizas de sus mascotas, pero nadie les asegura que sean en realidad, sobre todo porque el crematorio no existe.

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Y al parecer la difusión en internet sirvió para presionar al hombre que terminó enviándole un mensaje a Verónica asegurando que le entregará las cenizas de su perrita, aunque al igual que a otras dueñas, no le haya permitido presenciar la cremación.

«Hasta que el tipo me muestre dónde está el crematorio, yo no me voy a quedar tranquila. Solo pido eso, nada más» finalizó la mujer.

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