Por Luis Lizama
1 junio, 2020

Sus gatitos, que son como sus bebés, quedaron fascinados. Se demoró un año entero en concluir el proyecto, pero valió la pena cada segundo.

Algunas mascotas son más que eso, hacen de amigos, compañeros, hijos y hermanos. Son un integrante más de la familia, humanizados completamente y entregados al placer del cariño de las personas. Ellos se dejan querer y envolver por todo ese amor. Tal como los lindos gatitos negros que protagonizan esta historia.

Su papá humano les construyó una increíble y gigante «casa de juegos», para que se entretuvieran y pasaran horas de diversión garantizada. Los felinos quedaron felices y, aunque demoró más de una año en concluir el proyecto, cada segundo ha valido la pena. 

Derek Roche

Esta linda historia de amor familiar, partió con la novia de Derek queriendo adoptar un gato. Él no estaba de acuerdo, pero terminó adorando a Roche y Jelli. 

Derek Roche

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