Por Diego Aspillaga
26 mayo, 2020

Este océano de flores azules, que se mezcla de forma perfecta con el cielo del parque Hitachi Seaside, es un evento que se registra cada año en Japón. En esta ocasión -gracias a la ausencia de turistas por la pandemia- las fotografías de este milagro de la naturaleza son aún más espectaculares.

El coronavirus ha causado graves estragos en todo el mundo. Pero por mucho que las cifras de muertos y contagiados sigan en aumento y que los problemas provocados por el encierro obligatorio, esta pandemia mundial también ha demostrado tener un lado positivo.

AP

Gracias a nuestra ausencia, el mundo está sanando del daño que la raza humana le ha hecho. Los animales están volviendo a sus hábitats normales, recuperando su libertad e incluso regresando de la extinción.

El medio ambiente, por su parte, ha aprovechado la pausa provocada por el COVID-19 para luchar contra la contaminación y demostrar la impactante belleza que nuestro planeta es capaz de producir y que estaba ahogada debido a nuestras irresponsables acciones.

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Un gran ejemplo de esto son las maravillosas postales del parque japonés Hitachi Seaside, el que goza de una ausencia de turistas gracias al coronavirus que ha provocado el más espectacular brote de flores azules en décadas.

Por lo general, Hitachi Seaside Park está lleno de turistas en esta época del año. Este año, sin embargo, la pandemia ha impedido que millones de personas lleguen al lugar a presenciar el brote de las millones de nemofilas, también conocidas como «ojos azules» que cubren estos hermosos prados.

Y sin los turistas contaminando y pisando el lugar, las postales de este año son las más espectaculares que se haya visto, con imágenes que parecen salidas de un cuento de hadas. 

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Las 5.3 millones de flores azules presentes en este parque, que ocupan un área de alrededor de 3,5 hectáreas, crecen hasta tener menos de una pulgada de diámetro y miden entre siete y ocho pulgadas de alto. Las flores tienen cinco pétalos que son acampanados o en forma de copa y también pueden venir en diferentes colores, como el púrpura o el blanco.

Curiosamente, la nemofila es nativa de América del Norte y no de Japón.

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Pero esta época del año que sorprende por su belleza. Cuando llega el otoño, el mar azul de flores se vuelve rojo escarlata, ya que el área está cubierta de plantas de Kochia que cambian de verde a rojo. Además de esto, las flores de nemofila no son las únicas que se admiran en el Hitachi Seaside Park. Con una superficie de 189 hectáreas, el parque permite a los visitantes maravillarse con los narcisos en el Jardín de Narcisos, los tulipanes en el Jardín de Flores de Tamago y otros.

El Hitachi Seaside Park también tiene una historia inesperadamente interesante. Aparentemente, el área era un aeropuerto militar, mientras que después de la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en un campo de tiro y bombardeo para la Fuerza Aérea de EE.UU . Los lugareños lucharon con éxito para que las tierras fueran devueltas al gobierno japonés, reportó BoredPanda.

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Este paisaje de guerra y desolación se transformó en un ejemplo de la belleza presente en nuestro planeta, la que es más vibrante, llamativa y potente que nunca ahora que los humanos no estamos ahí para estropearla.

Simplemente hermoso. 

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