Cuando su despreocupado dueño se enteró que moriría, se deshizo de ella. Un grupo de rescatistas hizo que tuviera los 16 últimos mejores días de su vida.

Hay un montón de personas que quieren tener una mascota, pero luego la descuidan y la olvidan. Sin embargo, aún sabiendo que no le están dando la vida que merece, como si fuera un capricho, se niegan a regalarla. Bien lo supo Miss Willie, una perrita de Carolina del Norte que debió sufrir toda su vida por culpa de su dueño.

Sin embargo, tras 12 años encadenada en un pequeño trozo de tierra, conoció la libertad y el amor.

Hace más de una década, los trabajadores de People for the Ethical Treatment of Animals (Peta) venían siguiendo la historia de Miss Willie. Alguien les había comentado de su situación y ellos decidieron ir a buscarla. Al llegar a su hogar, la encontraron atada frente a una casa en el condado de Halifax, en Estados Unidos.

Peta

Como su estado era deplorable, le suplicaron al dueño un montón de veces -y en distintas oportunidades- que les entregara a la perrita para que pudiera tener una vida mejor, pero él se negaba. Resignados, los rescatistas solo le daban comida, agua, juguetes, golosinas y sobre todo, mucho cariño.

Con el tiempo le llevaron una caseta de perro y la llenaron con paja para que no pasara demasiado frío en el invierno.

Pero un día que la fueron a ver, Miss Willie se veía muy enferma. Apenas podía ponerse de pie y no paraba de toser. Su dueño, al verla débil al fin cedió y se las entregó a los rescatistas. Ellos la llevaron a un veterinario para una evaluación y atención de emergencia.

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Las noticias no fueron positivas: tenía un parásito alojado en el corazón que había afectado su órgano a tal punto, que le quedaban solo semanas de vida. Además tenía tumores pulmonares y otras 2 enfermedades transmitidas por garrapatas.

Y en lugar de ponerse a llorar, un0 de los trabajadores de Peta, Jes Cochran, decidió que haría de sus últimos días, los más felices de su vida. 

Así que la invitaron a una fiesta donde fue la protagonista, hizo caminatas y viajes regulares a la playa, recibió masajes y pudo visitar una estación de bomberos. Además comió un montón de alimentos veganos deliciosos y sin duda recibió un montón de amor.

Tras 16 días de aventuras, diversión y cariño, Miss Willie falleció.

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«Todo el mundo amaba a Miss Willie. La pequeña mezcla de Corgi era bastante difícil de resistir con su meneo de cola, su caminar desenfadado y seguro, y su carita dulce que todavía parecía infantil y lista para cualquier aventura. Incluso cuando se había puesto muy vieja y enferma» dijo un vocero de Peta al recordar a la perrita.

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