Por Lucas Rodríguez
22 enero, 2019

Necesitaba ayuda inmediata. Por suerte se apiadaron de ella y ahora es feliz y sana.

Mission, Texas. Ashli Garza, una mujer local que aparte de su trabajo se ocupa como rescatista animal independiente, conducía camino a su trabajo una mañana cuando una imagen en su espejo retrovisor la hizo pisar los frenos con violencia. En el borde del camino notó a un perro, que solamente debido a la suerte no se lanzó a tratar de cruzar la calle. 

Se trataba de una perrita pastor alemán. Estaba cabizbaja, poco animosa, candidata perfecta para sufrir las peores consecuencias en manos del tráfico de la mañana. A Garza no le sobraban los minutos, pero de todas formas se detuvo para acercarse a revisar al animal. Ahí notó lo que debilitaba tanto a la perrita: una gruesa cadena de acero amarrada a su cuello. 

The Dodo

Ashli Garza no logró remover por sí misma la pesada cadena que apretaba el cuello de la perrita. Por suerte, esta no le había causado mayores daños aparte de cierta raspadura en torno a su cuello.

The Dodo

Incapaz de abandonarla, Garza subió a la pastora alemana a la parte trasera de su auto. Tuvo que tener mucho cuidado: una de sus amigas se casaba esa tarde y ella era la encargada de transportar su vestido de novia. La perrita era tiernísima, pero eso no haría la diferencia en la furia de la novia si descubría marcas de patas en su vestido.

Pero no hubo problemas. La perrita se sentó tranquila en el asiento trasero, sin tocar el vestido de novia. Ashli Garza realizó sus tareas diarias sin problemas, hasta que tuvo que salir al matrimonio, para lo que pasó a dejar a la pastora alemana donde una amiga.

The Dodo

Apenas Luisa Guzman, la amiga de Garza, vio lo animosa y agradecida que estaba la que seria su nueva mascota, no pudo decir que no. Entre las dos mujeres removieron la cadena del cuello de la perrita, quien por suerte no sufrió ningún daño.

The Dodo

Rebautizada Penélope, la pastora alemana se encuentra de lo más bien. Ha recuperado el ánimo y subido un poco de peso. Entre Ashli Garza y Luisa Guzman siguien cuidando de ella mientras ponen avisos y le buscan un dueño definitivo. Su historia nos sirve de inspiración para pensar en todos esos perros abandonados que a veces uno ve por las calles: a veces es solo un poco de ayuda lo que necesitan para cambiar sus vidas. 

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