Por Daniela Morano
15 marzo, 2019

Uno de los voluntarios del refugio, Rocky Kanaka, quiso mostrar que los perros en adopción son como cualquier otro, necesitan amor y atención.

En los refugios en común encontrarse con cientos de animales que han sido abandonados por sus dueños o encontrados en la calle en deplorables condiciones. Rocky Kanaka trabaja en uno de esos refugios, y ha querido generar más consciencia en torno a lo mucho que sufren estos perros cuando no consiguen ser adoptados. En su serie de Youtube llamada «Dog’s Day Out», Kanaka muestra a perros en adopción en situaciones comunes y corrientes, para que la gente vea que son como cualquier otro, necesitan amor y atención.

Uno de sus videos más populares es uno sobre un pastor alemán llamado Herschel, quien antes de llegar al refugio, había sido encontrado encadenado en el jardín de una casa. «Atado e ignorado gran parte de su vida, sus dientes estaban desgastados de tanto morder las cadenas que lo mantenían atrapado», dijo Kanaka.

Rocky Kanaka

«Herschel, también conocido como Bear, ha sido devuelto dos veces. Los perros atados por un largo tiempo no tienen habilidades básicas que las familias esperan que existan de una. El resultado de eso es que personas sin experiencia se frustran y los abandonan de nuevo».

Herschel es joven, pero no se ve como un típico pastor alemán debido a que no tuvo contacto con personas durante mucho tiempo y no comía. Así que Kanaka decidió acompañarlo a pasear, para mostrarle a la gente que es un perro como cualquier otro.

Rocky Kanaka
Rocky Kanaka

Primero, llegaron a Big Bear, California, donde Herschel conoció la nieve por primera vez. Después de correr muy contento por esta gran nube blanca y fría, se dirigieron a una pastelería para perros donde disfrutó de un pastel.

Pero no fue todo. Cuando Kanaka compartió el video en Youtube, cientos de personas postularon para adoptarlo, pero antes de que Herschel se fuera con una familia, tenía que ver algo más por primera vez.

Rocky Kanaka
Rocky Kanaka

Kanaka lo llevó a una playa. Allí, apenas vio las olas chocar en la orilla, el pastor alemán se volvió loco de felicidad, saltando y aullando.

Quién sabe, quizás hasta se habría atrevido a surfear.

Unos días después una mujer llamada Kim fue seleccionada para adoptarlo, y llevó a Herschel a su casa, donde ahora tiene otros hermanos de su misma raza y un gran jardín donde correr y jugar.

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