Por Cristofer García
25 junio, 2020

Baby Yoda, como se llama esta pastor alemán, era irreconocible cuando llegó a manos de Sociedad Humana de Arizona. Ahora con un hogar su vida es pura felicidad.

Lo mejor que le puede suceder a un perro abandonado es encontrar un hogar donde sea querido para siempre. Los cambios en ellos, después de estar en una familia, son evidentes en todos los aspectos. La felicidad les trae buen ánimo.

Esta perra pastor alemán de 7 años, llamada Baby Yoda, es un ejemplo claro de estos casos. Después de tanto sufrir –debido a las malas condiciones de vida que llevaba– y tras cinco meses de encontrar un hogar, ella luce irreconocible.

Sociedad Humana de Arizona
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«Cuando llegó para recibir tratamiento en el Hospital Second Chance Animal Trauma de la  Sociedad Humana de Arizona, estaba casi completamente sin pelo, cubierta de costras y no podía acomodarse cómodamente sin rascarse la piel irritada hasta que sangrara», dijo un comunicado la  Sociedad Humana de Arizona.

Y es que, su apariencia era muy mala cuando la recibieron. Baby Yoda no tenía casi pelaje y las heridas mal curadas en su piel delataban su triste pasado. Para Melissa Thompson, doctora y vicepresidenta de operaciones médicas de la Sociedad Humana de Arizona, su cambio fue tan radical como positivo.

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«Si miraras a Baby Yoda, no podrías decir que era una pastor alemán. Tal vez hay algunos pelos que sobresalen de su cabeza. Toda esta pérdida de cabello se debe a que ha estado rascando y picando y ha habido tanto daño en sus folículos capilares, que el cabello se sale», dijo en un video difundido por esta organización, cuando aún la peluda se recuperaba.

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«Así que esto no es algo que sucede de la noche a la mañana, esto sucede durante un largo período de tiempo. Este pobre perro simplemente ha sido miserable», agregó.

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Para volver a estar totalmente sana, la perra necesitó caros tratamientos, debido al deterioro de su piel y pelaje. No obstante, aunque necesitará medicamentos durante toda su vida por las alergias, ahora celebra poder pertenecer a una familia feliz.

“Ni siquiera podías decir qué era ella cuando la recogimos. Era solo una gran pila de arrugas. Ni siquiera se podía decir que era una perra, y mucho menos de qué raza era. ¡Ahora es tan suave!», comentó Tracey Miiller, gerente de operaciones de campo de Sociedad Humana de Arizona en el comunicado.

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Esta es una muestra de que los perros necesitan todo el cuidado posible. Abandonarlos nunca es una opción.

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