Por Luis Lizama
20 mayo, 2020

Sus padres adoptivos lo dejaron en libertad, para que eligiera que hacer con su vida. Él se marcho a recorrer los campos, pero siempre vuelve a saludar, no se olvida de su familia ❤️.

Los animales tienen mucha memoria. Aunque algunos no puedan recordar ciertas cosas, siempre tendrán un momento para agradecer.  Así ocurre generalmente con aquellos pobres rescatados, que eternamente darán las gracias, así pasen años y kilómetros. Eso es exactamente lo que ocurre con esta tierna ave.

Es un patito que fue rescatado cuando apenas era un bebé. Al crecer, sus papás adoptivos decidieron dejarlo en libertad, para que eligiera que hacer con su vida. Él partió a recorrer los campos, pero sin olvidar a su familia, tanto así que cada cierto tiempo regresa para saludar.

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Steven Thibeault administra un conjunto de apartamentos en Nahant (Massachusetts, Estados Unidos). Uno de aquellos días normales, en un mañana normal, todo parecía rutinario, pero se encontró con un pequeño amigo que luchaba por sobrevivir.

Estaba en la piscina del conjunto habitacional, aleteando para salir y en evidente peligro. Rápidamente Steven lo sacó y rescató. Comenzaron una linda amistad, casi como un padre y un hijo.

Visto que era casi imposible reunirlo con su familia biológica, el hombre le dio un hogar y todo el cariño necesario. Dio sus primeros pasos en la vida, junto a él, bautizándolo como «Cheerio».

Steven siempre pensó darle una mano hasta que el pato decidiera volar del nido. Así lo planeó y así lo hizo. 

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El patito sale, recorre los campos y el mar, juega con sus amigos y después regresa a casa, con su familia. Para Steven, Cheerio no ha querido despegarse del nido, pero también aprovecha su libertad.

Nunca se aleja demasiado, la comunidad entera ya lo conoce y lo ve de vez en cuando.

Resulta que el animal es taaaan agradecido, que no quiere dejar a sus padres adoptivos ni a sus hermanos perrunos. Su familia sabe que en cualquier momento los dejará, pero afortunadamente ese momento todavía no llega.

«Se lleva muy bien con otros patos, especialmente los machos. Es un poco tímido cuando se trata de las damas, pero espero que eso cambie. Además, se junta con otras especies de patos y gansos, como los patos silvestres y los gansos que pasan sus inviernos aquí en Nahant. También hace amistad con gaviotas».

Comentó Steven a The Dodo.

Es un ave muy amistosa, pues así fue criada desde pequeño.

Steve y su familia lo están aprovechando al máximo, pues llegará la hora donde él decidirá partir y hacer su propio nido.

De momento, sigue agradeciendo y deleitando con su presencia.

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